Diario de León

TRIBUNA

¿Qué idioma hablaban los reyes de León?

Publicado por
CARLOS ANTONIO BOUZA POL
León

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QUERIENDO defender la identidad leonesa, gentes de buena fe pero faltos de suficiente experiencia, sin darse cuenta, tiran piedras contra su propio tejado cuando pretenden divulgar -hasta ahora con escaso éxito- que en el Bierzo se habla «una lengua de transición entre el astur-leonés y el gallego», que de ninguna manera se puede identificar con el gallego y menos aún con el gallego normalizado (por cierto que, el gallego normalizado, lo puso en marcha a partir de 1988, don Aniceto Núñez, conselleiro de Educación y Cultura de la Xunta de Galicia, natural de Cacabelos, del Bierzo, profesor mío de Filosofía y Letras en 6º curso de Bachillerato en el Instituto Gil y Carrasco de Ponferrada). También dicen que, en cualquier caso, no serán más de cinco o seis mil las personas que lo conocen o lo utilizan. No tienen razón. Hablan de lo que no saben. Insisten, y gritan, tildando de aberrantes los planes de promoción de la enseñanza de gallego en el Bierzo, porque, forma parte de un disparate político que pretende provocar graves desastres a la región leonesa y, entre ellos, sin duda, la desmembración de su territorio. La ignorancia de algunos queda patente cuando afirman: «Inventarse una lengua, el gallego, inexistente en un territorio, en claro detrimento de otras que sí existen, como el astur-leonés y el castellano, podría forzar en el futuro la creación de una comunidad lingüística diferenciada y eso es una manipulación intolerable y nueva en la actual escalada de disparates políticos y, por supuesto, un verdadero genocidio cultural perpetrado por la presión del expansionismo de la Xunta de Galicia y la cobarde connivencia de la Junta de Castilla». Este pobre seudo-razonamiento viene a decirnos, sin ambages, que los idiomas verdaderos que se hablan por León son, única y exclusivamente, el astur-leonés (¿lliunés?) y el castellano, que en El Bierzo somos tan lerdos que ni siquiera sabemos qué idioma hablamos, pues eso que nosotros consideramos gallego, gallego-berciano, o incluso chapurreado, es en realidad el astur-leonés de siempre que, nos lo quieren cambiar los galleguistas, amigos todos del Bloque Nacionalista Galego, de Nunca mais, y de Bierzo-Ceibe. Que en la capital del viejo Reino, donde vivimos muchos bercianos, se digan y escriban tales cosas, debería producir algún sonrojo, sobre todo porque nadie en sus cabales puede negar que, todavía hoy, la voluntaria ceguera del centralismo de la ciudad de León, le está impidiendo ver que sigue viviendo en exceso a costa de toda la provincia en general y muy especialmente del empuje del Bierzo, comarca solidamente unida, con más de 150.000 habitantes, que está cerca de convertirse ya en el verdadero motor económico , que aporta mucho más de lo que recibe, y sigue dando un admirable ejemplo de solidaridad, poco reconocido. Tan injusto es Valladolid negando a León el pan y el vino y la identidad histórica y futura, como lo es León negando lo mismo al Bierzo. El Consejo Comarcal del Bierzo, escaso en competencias y largo quizá en incompetentes, tiene que trabajar por todo el Bierzo y tratar de frenar el centralismo abusivo de Ponferrada. La Diputación, con sede en el Palacio de los Guzmanes, debería hacer lo mismo por la provincia, o tendremos que pedir que cierre. No está bien malgastar el dinero de todos en la capital y renunciar a buscar rentabilidad de futuro en los pueblos, tales como los de Ancares, y La Cabrera. Sólo así será posible hacer provincia, y mantener vivo algo del reino de León. En el Bierzo, salvadas dolidas y justas excepciones, nos sentimos muy leoneses a pesar de todo, a pesar de todo lo mal que, por acción u omisión, nos han tratado los capitalinos en los últimos 150 años. Somos leoneses aunque nos guste la gaita, y no nos diga nada el astur-leonés, ni la lucha leonesa, ni los bolos etcétera.; falamos galego, además del castellano. El gallego es nuestra segunda lengua, y esta realidad antiquísima tiene que ser conocida, respetada y querida por toda la Comunidad de Castilla y, más aún, por León. También es historia real y verdadera que Villafranca del Bierzo, fue provincia de Villafranca, y su territorio comprendía todo el Bierzo, desde Torre hasta La Laguna (Laguna de Castilla), y además la comarca orensana de Valdeorras. Compruébese que los centralismos exagerados siempre barren para casa. Hace poco más de cien años, Villafranca tenía más habitantes que Ponferrada, y tantos como León. Para finalizar, me atrevo a preguntar a los leonesistas que andan algo desorientados, ¿quién dijo lo que a continuación escribo y, qué idioma es?: «¡Ay meu fillo! ¡Ay meu fillo! ¡Alegría do meu corazón e lume dos meus ollos, solaz de miña vellez! ¡Ay meu espello, en que eu me soia ver, e con quen tomara muy gran pracer! ¡Ay meu heredero mayor¿!». ¿Tendrá esto algo que ver con el llanto amarguísimo de Alfonso VI, Rey de León, que, estando en Toledo, recibió la cruel noticia de la muerte de su hijo Sancho, de once años, en Uclés, a manos de los sarracenos? Yo creo que sí. Pero, pregunto: ¿Qué idioma hablaban los reyes de León?.

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