No te fíes...
Hay un coraje que nos lanza a luchar cada día, que es el coraje de vivir. Esto hace que a veces hagamos realidad aquello de la «imaginación al poder». Es ser nosotros, nuestras circunstancias y lo que hacemos de las mismas. En la película Mar Adentro -me reservo mis valoraciones y opiniones- aparece un tetrapléjico protagonista principal, que sale mal parado, que es el que se suicida. Pero hay otro que en esa película también aparece malparado, ridiculizado, pero en la vida real es un triunfador. Se trata de Luis de Moya es uno de los miles de tetrapléjicos que luchan por vivir, como lo hiciera el actor de «Superman», que desarrolló ambos papeles en el cine, y luego como tetrapléjico, y que ha fallecido recientemente. Luis de Moya, un sacerdote joven, sufrió un grave accidente de circulación el 2 de abril de 1991, a consecuencia del cual quedó tetrapléjico. Licenciado en Medicina, Doctor en Derecho Canónico, había sido hasta esa fecha Capellán de la E.T.S. de Arquitectura de la Universidad de Navarra y profesor en la misma Escuela durante varios años. Actualmente -y desde su silla de ruedas- atiende el confesionario, da clases en la Universidad y atiende a todo aquel que quiera acudir a su dirección o consejo. Ha escrito un libro en el que cuenta cómo se ve la vida desde su silla de ruedas y la dependencia total de los demás. En ese libro, Sobre la marcha , dice: «Quien me ha movido a escribir cada día es Dios: el mismo que me ha pensado, que me quiere más que nadie y que cuenta conmigo, para que desde aquí proclame su grandeza». Igualmente hay un vídeo sobre Luis Moya, «El coraje de vivir», http://www.unav.es/cun/dptos/cctv/ que abre expectativas para ese coraje de vivir. Joaquín Castelló de Marimón: «tenía un compañero de Ingenieros que me había dicho que no practicaba desde hacía 40 años. Tuvo una embolia que le dejó hemipléjico paralizándosele la parte izquierda de su cuerpo. Le regalé un vídeo sobre la entrevista que la periodista Erica Krajnovic sostuvo con Luis Moya, sacerdote que por accidente de automóvil quedó tetrapléjico (en la película Mar adentro , en la entrevista que sostuvo con José Sampedro, lo ridiculizan y le cambian el nombre). El resultado fue, que mi compañero cambió de vida, volvió a practicar y murió santamente». Marcos Gutiérrez Sanjuán (Granada). Amparo Garrido llamó al Teléfono del Lector para decir lo siguiente: «Cómo puede el director de un colegio decir por megafonía: «Los niños que se iban a vestir de carnaval, que no lo hagan porque está prohibido; este año no hay carnaval». ¿Qué pasa? ¿Es una orden? ¿Una advertencia? Los niños salieron del colegio con sus caritas de desilusión, algunos llorando. «Este año no hay Carnaval, mamá» ¿Por qué? Es el primer año que ocurre esto en el Colegio Público San Claudio; en años anteriores se celebraba un buen carnaval, con disfraces, chocolate, bizcochos, fantasía y grandes dosis de imaginación y no había problemas. Y este año el nuevo equipo directivo, dice que va a poner orden en el colegio, es como si estuvieran hablando de otro colegio no del Colegio San Claudio. ¿Qué está pasando?». Jacinto Gutiérrez llama para pedir «más control y más multas» con quienes permiten a sus perros hacer sus necesidades en cualquier lugar. «Si no piensan en los demás, por lo menos que alguien les obligue a pensar en su bolsillo...». Xana (León; correo electrónico).