Diario de León

CRÓNICAS BERCIANAS

Ola de cordura en la costa del Sil

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DESPUÉS de la dieta al que el equipo de gobierno del PP ha sometido a Ponferrada durante el último año, la semana que acaba de expirar llama todavía más la atención por la pantagruélica oferta de proyectos que el ejecutivo municipal ha presentado para la capital del Bierzo, y que fuera del viciado orden político deberían contemplarse definitivamente con optimistas perspectivas para los intereses generales de la comunidad. La colocación de la primera piedra del puente sobre el Sil, que ha de ordenar la circunvalación de la ciudad en cuestión de 17 meses, la rúbrica del acuerdo para el centro comercial de La Rosaleda, que ha de contribuir a mantener a Ponferrada como base de abastecimiento no sólo de la comarca en sí, sino de las fronterizas; y un poco antes la llegada de los fondos para la transformación del castillo en centro cultural y el abrillantamiento de su entorno, son actuaciones que no admiten malversaciones en su buen fin. Por eso después de un periodo más que tétrico en la contienda municipal, en medio de esta cascada de inversiones destaca poderosamente el talante con el que el jefe de la oposición en el Ayuntamiento, el socialista Roberto Rodríguez ha reaccionado. Hay quienes piensan que el portavoz del PSOE peca de flojo en su labor de control. Yo, en cambio, soy de los que estimo que en Rodríguez puede encerrarse un próximo buen alcalde de esta ciudad. Donde otros hubieran intentando a toda costa hacer ver a los ciudadanos monstruosidades, el responsable de la oposición ha dejado sentado en primer término que todos los proyectos son favorables para el porvenir de la capital de la comarca. Pero en ningún caso, sin rodear estas bendiciones de alternativas y matices que p odrían enriquecerlos. El papel de poli bueno-poli malo que coprotagoniza a la vez Rodríguez no puede más que reforzar su credibilidad frente al ciudadano común, harto de tanta arana política. Por mucho que sus aviesos detractores intenten transmitir que lo que le falta es mucha mala leche. Estos mismos son los que presagian, exclusivamente en clave política, que proyectos como los mostrados esta semana por Riesco y su equipo pueden otorgar al PP otros cuatro años más de administración local. Aunque tal vez tampoco se hayan dado cuenta de que son muchos los ponferradinos a los que, como a esa novia a la que le has regalado diez ramos de rosas seguidos, ya no les impacta este tipo de propuestas a la hora de la conquista electoral. El rédito votante de las grandes obras públicas ya lo exprimió Ismael Álvarez. Los populares necesitarán otros afeites, en el capítulo de servicios por ejemplo, para mantener su atractivo en las urnas. Y eso no incluye, a mi modo de ver, pensar en palacios de congresos o panoplias similares en una ciudad que no vive ni vivirá de ello. Aunque acaso la perturbadora «debilidad» de Rodríguez haya favorecido que el PP reabra el diálogo sobre el uso futuro del suelo de Carrefour. Porque como diría mi orondo y admirado Tony Soprano, el señor regidor no debe olvidar que dirige un Ayuntamiento y no un «jodido» concurso de popularidad.

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