SOMOS LEGIÓN
Un acto de fe
DIJO en 1952 Jean Monnet, promotor entusiasta de la Europa unida, que no se trataba tanto de coaligar Estados sino de «unir a hombres». Atisbaba ya este adelantado visionario la necesidad de que la idea esencial de Europa, sus valores centrales, fueran calando en cada uno de los individuos hasta formar una tupida urdimbre de ciudadanos libres y solidarios. No faltaban abundantes dosis de utopía en estos planteamientos que sentaron las bases del edificio europeo pero habrá que admitir que, por una vez, la utopía fue ganando terreno a la historia cruel y al fracaso repetido. Sigue siendo ésta una de las claves que no pueden perderse de vista a la hora de participar en el referéndum del próximo domingo y que puede ayudar a dejar a un lado la comprensible perplejidad que sienten tantos y tantos ciudadanos a quienes se pide un sí o un no sobre algo cuyo contenido están lejos de conocer convenientemente. Ciertamente, la consulta del domingo tiene más de «acto de fe» que de decisión concienzuda. En cierto modo, se está metiendo en un brete a la ciudadanía y en estas condiciones la reacción no es fácilmente previsible. Esto explica el creciente nerviosismo del Gobierno que, como imbuido de un irrefrenable optimismo, apostó muy fuerte en este envite. De ahí la inquietud no tanto por el resultado (el «sí» estaría garantizado aunque en algunas comunidades ni siquiera eso está del todo claro) sino por los datos de participación que, si son muy bajos, pueden dejar lacerado al Ejecutivo y pueden abrir una dinámica peligrosa en el conjunto de Europa. En fin: apuremos el jugo de la vieja utopía; hasta ahora ha dado resultado.