EL BALCÓN DEL PUEBLO
Semana de dolor y memoria
ESTAMOS en la semana del dolor y de la memoria. La semana del 11-M que cortó la respiración a millones de españoles, provocó lágrimas y rabia, desgarró sentimientos y conciencias, asesinó a dos centenares e hirió a un millar largo de personas. Un dolor que crece vertical como los cipreses. Están programados numerosos actos para activar la memoria, para evitar el olvido. Sin embargo permanece, incluso por encima de las víctimas, el interés partidario. Esa herida no podrá ser cicatrizada mientras persista la obstinación política. El Partido Popular se ha negado a suscribir las conclusiones elaboradas por todos los demás grupos políticos en la comisión de investigación parlamentaria sobre el 11-M. Son recomendaciones para evitar que se repitan atentados terroristas como aquel, brutal y terrible, que sacudió Madrid con alevosía. Va a cumplirse un año del atentado más grave que ha sufrido España. Y tras muchos meses de trabajo de la comisión parlamentaria, para facilitar que se alcanzase la unanimidad, los demás grupos políticos decidieron dividir las conclusiones en dos partes. Una primera que vería la luz ahora. Serían recomendaciones al Gobierno para mejorar la seguridad frente a atentados terroristas. La segunda parte se elaboraría dentro de unos meses, con el contenido de cómo se produjo la masacre del 11-M. No obstante, ni dándole estas facilidades, el PP se ha querido sumar a las conclusiones. Prefiere la soledad. Por boca de su secretario general, Ángel Acebes, rechazó ayer que se elabore cualquier tipo de información. Pide que se siga investigando. ¿Hasta cuándo?. Quizá hasta que aparezca la pista de Eta, de los guardias civiles, de los confidentes, de los servicios de inteligencia españoles y marroquiés, y hasta de los extraterrestres. O sea, sine die. Porque son pistas que ni policía ni jueces encuentran por ningún lado. Y es que resulta obvio que mientras Ángel Acebes mande en el PP no va a haber reconocimiento por este partido de ninguna conclusión objetiva. Hasta un humilde trabajador que viajara en aquellos trenes de la desesperación, lo vería claro. Ángel Acebes era el incompetente ministro del Interior el trágico 11-M. Y del 11 al 14 fue el máximo manipulador de la información del Gobierno de José María Aznar para ocultar la verdad de lo que había ocurrido. Así que cualquier análisis sensato sobre lo que pasó aquella amanecida de sombras y desolación se aproxime mínimamente a los hechos, deja en evidencia a Ángel Acebes. Si lo firmara el PP, tendría que dimitir por coherencia. Para que Ángel Acebes no esté obligado a dimitir el PP tiene que negar la evidencia y seguir buscando fantasmas. Es muy duro, ya lo sé, reconocer que los terroristas prepararon los atentados del 11-M en Lavapiés y no fueron detectados porque desde el Ministerio del Interior no le dieron importancia. Tampoco se la dieron al atentado de Casablanca, que fue como el toque de queda, la alarma previa. Todo el PP es ahora prisionero de la estrategia y urgencias personales de su secretario general. Y cada día se aleja más de la realidad.