EL MIRADOR
Oposición inteligente
ESA NORMA y propósito, ejecutar una oposición integral y no visceral, habrán de ser, en adelante, las medidas a las que habrá de verse sometido el propio Mariano Rajoy acerca del tipo, modo o grado de oposición que ejerce contra el gobierno de Rodríguez Zapatero. Él mismo ha establecido ese justo medio, en su actual búsqueda del centrismo que más interesa a su partido para, algún día, recuperar el poder. En realidad, fue Zaplana el primero que, en los últimos tiempos invocaba esa necesidad de regresar al centrismo, posiblemente después de haber comprobado las críticas insistentes que el PP debe encajar por presunto endurecimiento y derechización. La más reciente demostración de esa oposición montaraz es el vídeo del 11-14-M, ejecutado por encargo de Faes por el antiguo portavoz de Aznar, Miguel Angel Rodríguez, y que ha merecido muy generalizadas críticas. Muy a menudo, en efecto, han venido observando los analistas políticos que desde el PP se ejecuta una cierta oposición más o menos severa o crispada, o que se endurece en determinados momentos esa forma de hacer oposición. Y se atribuyen unos y otros grados de oposición a unos y otros personajes o zonas de opinión del partido. Por ejemplo, se personaliza el área de influencia de mayor dureza en Aznar y Acebes, después de que fueran descabalgados de ese mismo liderazgo otros personajes como Jaime Mayor, en buena medida callado por la presión de algunos de sus propios compañeros de partido, como Josep Piqué, y por su feliz ostracismo en Estrasburgo... Jaime Mayor, como también su sucesor en el PP vasco, Carlos Iturgáiz, están siendo en estas fechas, por cierto, dos grandes callados, cuando María San Gil quiere imponer otros modos, otro talante, en la campaña vasca... Pues bien, muy frecuentemente se piensa que Aznar sigue ejerciendo, o pretende mantener una influencia determinante en la forma de comportamiento de su sucesor hacia quienes produjeron la alternancia en el poder hace un año, los socialistas de Zapatero. Aznar y Acebes, los máximos responsables de la seguridad e integridad física de los españoles en los días de la tragedia del 11-M pasaron a ejercer esa oposición sistemática a sus sucesores al frente del gobierno y del ministerio del Interior, en una actitud que algún psicólogo deberá analizar... Y han venido presionando para que «emitan en la misma onda» los máximos responsables del Partido PopularP, en particular Rajoy. Éste se ve en medio de dos fuegos, y en algunas ocasiones anteriores ya ha tenido oportunidad de descolocarse de la posición en que lo pretenden colocar sus correligionarios. El vídeo de Faes-Aznar ha sido el más reciente ejemplo de esos deseos de conseguir que Rajoy haga lo que José María Aznar y Ángel Acebes quieren que haga, exactamente: una oposición visceral, o testicular. El gallego reacciona en sus escasas posibilidades: hemos visto que se niega a entrar en ese juego duro (que frecuentemente ya practica con la rotunda descalificación de su adversario) y seguiremos viendo su pleno sometimiento a sus instigadores, quienes lo colocaron en la cabeza del partido, supervigilado por la Fundación que elabora las instrucciones de uso...