EN POCAS PALABRAS
Roma, desbordada
HASTA ocho horas tardan los ciudadanos en cola ante la capilla ardiente de Juan Pablo II en acceder a la Basílica de San Pedro; los transportes públicos romanos no dan abasto y las autoridades, previendo lo que puede suceder el viernes, han pedido a los peregrinos que acudan a Roma escalonadamente para evitar el caos y han hecho un llamamiento para que se siga el funeral por televisión. Las previsiones de afluencia de fieles se han desbordado; el pueblo polaco, especialmente, se está movilizando en masa como ya ocurrió durante la entronización del Papa, en 1978. No deja de ser significativo que tantos y tantos ciudadanos, de todos los rincones del mundo, quieran dar testimonio de su afecto con su presencia cuando podrían contemplar las exequias sentados cómodamente en sus casas.