CRÓNICAS BERCIANAS
Un puerto seco y demasiados muertos
VUELVE a andar el patio muy revuelto por el Bierzo a razón de las palabras de nuestro presidente autonómico Juan Vicente Herrera acerca del puerto seco y su pronunciamiento favorable a Chozas en detrimento de Toral. Y es que desde el Bierzo no se comprende como, a falta de que los estudios de viabilidad determinen si uno es mejor que otro, el presidente castellano y leonés (que algunos como el PB dicen que no berciano) se pronuncie tan firmemente convencido de la primera propuesta relegando a los bercianos a un segundo o quizás inexistente plato. Las respuestas, a pesar de que será finalmente el Musel el que decida, han sido, salvo excepciones, muy parejas en cuanto a la crítica a Herrera que, nuevamente, ha vuelto a pecar de torpe y quizás haya empezado una guerra que ni en Villadangos ni en Toral de los Vados quieren. O es que, como apuntaba algún representante político berciano, sus palabras sí tenían fundamento y lo que buscaba era el enfrentamiento entre dos zonas de la misma provincia. Uno, que a veces no sabe a lo que juegan los políticos, tiene la mosca detrás de la oreja y cree que cualquier cosa es posible. Y mientras el cruce de acusaciones y reproches se hacía evidente en la alfombra política berciana, en Ponferrada un bulo, no se sabe de qué procedencia, elevaba a realidad, en mi opinión más cercana a alguna película de esas enrebesadas que nos colocan los fines de semana en horario de máxima audiencia, algo que no tenía ni pies ni cabeza, e incluso un origen determinado. A lo largo de tres días los muertos empezaron a salir debajo de las piedras. Que si ha aparecido un cadáver en tal sitio o que si me han dicho de fuentes verídicas que en tal lugar han encontrado un cuerpo, ... La locura pareció extenderse a la ciudad y con ello una alarma que bien hicieron nuestros representantes policiales y políticos en atajar. De lo contrario ese rumor y constatable intranquilidad hubiera dejado a la comarca berciana casi sin habitantes, porque, señores, tantos muertos como decían, sumados en fila (y perdonen la frivolidad), hubieran sumado incluso más que los de alguna epidemia, aunque no sanitaria, sí psicológica puede ser lo que ha pasado en Ponferrada, o para más precisar a muchos ponferradinos. Y como complemento a todo ello, para dotar de un carácter más macabro a la situación, esos mismos aseguraban que a dichos muertos se les habían extraído órganos. Quizás ha sido la luna llena, los sudores propios de la primavera o una cierta imaginación desmesurada la que ha llevado a tal situación que para sí quisiera Fellini o el propio Hithcok. Y entre tanto, otros muchos bercianos seguían, como en muchos lugares de este mundo que a veces es tan difícil de entender, todo lo que la televisión nos decía y mostraba de la muerte de Juan Pablo II. Nunca un acontecimiento ha sido tan mediático ni ha llevado a tantas personas a estar pegados a la televisión, la radio o devorar innumerables diarios en busca de todo lo que ha representado el Sumo Pontífice. La globalización de los medios, sin olvidarse de la personalidad de Karol Wojtyla, ha tenido mucho que ver.