EL BALCÓN DEL PUEBLO
Acoso y derribo
EL GOBIERNO de José Luis Rodríguez Zapatero se encuentra sometido, desde Barcelona y desde Madrid, a una doble estrategia de acoso y derribo. El acoso desde Barcelona que lleva a cabo el «Govern» catalán tiene como principal objetivo el dinero común de todos los españoles. Por encima de todo aspiran a quedarse con la llave de la caja fuerte. Como en una caricatura de los peores chistes sobre catalanes, les ha sobrevenido una obsesión por la pela, que ahora son euros. Pero, además, se comportan como ricos ofendidos por tener que compartir su riqueza con los más pobres de España. Olvidan que las demás comunidades autónomas españolas son las principales consumidoras de los productos catalanes. Todavía está reciente la alama generada en el empresariado catalán por la amenaza de boicot al cava. Fue en vísperas navideñas. Así que ojo al parche: su avaricia les puede romper el saco. Compartí hace media docena de años una cena con la cúpula directiva de la Real Academia de Doctores de Cataluña en el Hotel de San Marcos. Les conté «uno de catalanes», aquel que diú, para homenajear a Eugenio: un catalán visita el lago Tiberíades. Pretendió alquilar una barca y le pidieron 5.000 ptas./hora. «Oye, tú, es muy caro. En el lago de Bañolas me cuesta veinte duros». «Ya, pero tenga usted en cuenta que Jesucristo caminó sobre estas aguas», le argumentó el arrendador. «No me extraña, con estos precios», redondeó el catalán. Ahora bien, si la estrategia de acoso llega desde Barcelona, la de derribo se fabrica en la comunidad autónoma de Madrid. La encabeza su presidenta, Esperanza Aguirre, que es o aspira a ser, una Margaret Thatcher en versión cañí y olé. O sea: el poder por el poder. El gobierno autónomo de Madrid es conocido por sus tendencias sectarias, despóticas y ultraderechistas, acentuadas porque se han refugiado en él numerosos aznaristas desalojados del Gobierno central, con una carga de resentimiento ostensible. En su estrategia de derribo hacia el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a Esperanza Aguirre no le importa siquiera obstaculizar que Madrid sea sede de las Olimpiadas en el 2012. Lo único que le interesa es que el Ayuntamiento de Madrid y Ruiz Gallardón se comporten sumisa e incondicionalmente a la estrategia de derribo al Gobierno central. La cooperación institucional es lo de menos. Subyace la misma irresponsabilidad y desprecio por los intereses de los ciudadanos que ha protagonizado el consejero Lamela, poniendo a la sanidad madrileña patas arriba. Yo creo que eso explica todo el enfrentamiento entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. El frentismo continuará hoy. El lehendakari Juan José Ibarretxe será recibido en La Moncloa. Para la estrategia conservadora equivale a una ofensa. No para todos, por cierto. El propio fundador, Manuel Fraga, atisba algunas luces en el País Vasco, desoyendo las voces roncas de su partido. En el acoso y derribo también ha entrado Rajoy. Lo último es genial: ha culpado a ZP de ser el responsable del desamor entre Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón. ¡Toma ya!.