Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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HE VIVIDO tantas décadas que no puedo acordarme si ésta es la más seca de los últimos setenta años. Cuando se tienen muchos abriles no se puede estar muy seguro de que el último nos haya deparado las nubes más cicateras, pero los meteorólogos afirman que eso de abril aguas mil es sólo una rima. Abril, aguas cero. No ha habido durante el mes pasado más precipitaciones que las de los políticos. Las demás han sido inferiores a la media desde 1930. ¿Dónde están los charcos de antaño? Ya no se ve el agua descalza por las calles y los que van a las procesiones pidiendo la lluvia demuestran que tienen poca fe porque no llevan chubasquero. En vista de la ineficacia de la gestión de la Virgen de la Cueva, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha pensado con muy buen criterio que en vez de pedirle a ella que nos mande agua es preferible pedirnos a todos nosotros que no la malgastemos. «La situación está controlada», nos dicen, como siempre que hay un descontrol manifiesto. No debemos alarmarnos hasta que no veamos que las ranas llevan cantimplora, pero sí tener conciencia de que el agua, insuperablemente adjetivada por San Francisco -útil y humilde, preciosa y casta- es un bien realmente escaso. Por eso la señora ministra nos pide encarecidamente que hagamos de ella «un uso responsable», antes de que la única que nos quede sea el agua tónica. A medida que descienden los niveles de los pantanos, crecen las emisiones a la atmósfera de gases que provocan el famoso efecto invernadero. En este momento somos el país de la Unión Europea que está más alejado de los objetivos señalados en el Protocolo de Kioto, pero a mí me alarma aún más lo del agua. Es necesario restringir su consumo. Hay quien dice que quienes se bañan todos los días es porque son muy guarros, ya que no hay que ensuciarse tanto. También hay que beber agua con moderación. Con mucha moderación.

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