Diario de León
Publicado por
CÉSAR A. DE LOS RÍOS
León

Creado:

Actualizado:

EL PARTIDO Socialista se la lanzado a la aventura de unas negociaciones con ETA sin el apoyo del PP. Nunca éste, por otra parte, habría saltado del Pacto Antiterrorista a lo que es un reconocimiento de ETA. La adhesión de nacionalistas y comunistas no será un aval, si acaso un pequeño consuelo, en caso de fracaso. La verdad es que sólo formalmente podrá decirse que «el» Parlamento apoyó la propuesta de negociar con ETA: han quedado fuera nueve millones y medio de votantes. En estos momentos, todo el mundo conoce los argumentos a favor y en contra de la decisión del PSOE, pero lo que la sociedad desconoce es la hoja de ruta que éste va a seguir. Se sabe, esto sí, que Zapatero ha aceptado la propuesta de Otegi según la cual la aproximación al problema habrá de hacerse en dos mesas: una de ETA y el Gobierno, otra de todos los partidos vascos. «Los socialistas han aceptado mi método, están en el espíritu de Anoeta», ha dicho el jefe de Batasuna aludiendo a sus propuestas. ¿De qué valen las descalificaciones que ha hecho Bono de éste? Pura retórica. Otegi marca el camino. De este modo el reconocimiento de ETA es doble: por un lado hay un acercamiento a ella cuando deberían haber sido los terroristas los que pidieran la negociación y, además, se aceptan sus condiciones para el «diálogo». ¿Cómo no sospechar que éste va a tener unas contrapartidas muy gravosas para la democracia, para la dignidad nacional y para las víctimas del terrorismo? Como cabía suponer, los etarras están crecidos. Otegi ha advertido de que el Gobierno deberá llevar el proceso «con seriedad y responsabilidad». Así que no sólo establece las reglas del juego, sino el espíritu con el que habrá que llevar este. ¿Podía ETA soñar con una situación mejor y más esperanzadora para sus objetivos cuando estaba en una situación de agotamiento, esto es, cuando la persistencia de los métodos policiales permitía pronosticar su final? Los cálculos de Zapatero han partido de una suposición errónea: ha pensado que la debilidad extrema debe llevarle a ETA a una aceptación de condiciones onerosas. En el caso de que esa fuera su situación objetiva y subjetiva, ¿por qué no proseguir en el acorralamiento hasta su rendición? Zapatero quiere su glorificación como conseguidor de la paz a costa del Estado de Derecho y de las víctimas. Es un precio tan excesivo que puede llegar a despertar al león de la sociedad española, ciertamente dormido pero no muerto. El día 4 de junio lo sabremos.

tracking