Diario de León

CRÓNICAS BERCIANAS

Papanatas de la lengua y el poder

Publicado por
MANUEL FÉLIX
León

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EL DEMONIO, cuando se aburre, mata moscas con el rabo. La UPL ha levantado la cola y la ha emprendido con la lengua. Dicen que es una «aberración cultural» la expansión del gallego normativo en el Bierzo, el que se fabricó en Santiago de Compostela y el que se imparte en algunas escuelas de esta comarca. Y poco menos que es una invasión del llionés. Impactante y conmovedor. Hace días que no duermo por tan ostentosa afrenta. A veces, los políticos tienen la insana virtud de liarla. En vez de dar solución a los problemas, o al menos buscarla, van y los crean. Seguro que ahora, el paisano de los pueblos de la montaña de Barjas o Vega de Valcarce anda acomplejado y con el rabo de la boina bajo por tan promiscua ofensa. ¡Por Diós!, ¿Qué hemos hecho nosotros para padecer esto? En esto de la lengua, las banderas, el patriotismo, las fronteras y el ombligo, hay mucho papanatas y listillo. Existen de un solo pelaje. Los que como algunos de la UPL, -me consta que no son todos y ya hubo reprimenda interna por meterse en este berenjenal-, se remueven en la fina línea de tratar de enardecer a las masas con el tópico de la invasión. (Señores, se acabaron los tontos). Y los hay también, rancios, ariscos, engreídos y talibanes gallegófilos. Esos que se inventan vocablos para luego impartir doctrina como dogma de fe, sin darse cuenta que, -como los políticos-, ellos van por un lado y el pueblo que utiliza esa lengua, por otro. Eso sí, escriben libros, viven del cuento y por eso se creen con derecho de pernada. Y así pasaba la semana cuando va Victorino, el Alonso, ese que llaman magnate del carbón español, y le mete el rejón a Endesa. ¡Qué tipo!; Yo de mayor quiero ser como él. Anda que no es listo el tío. Sabe jugar al póker con los cuatro ases en la mano; y lo más curioso es que se los puso en bandeja la propia Administración. Le dieron tanto poder que ahora, Victorino manda más que el Gobierno. Y si no me creen, piensen por un momento quién fija ahora los precios del mineral nacional. Para que luego venga Zapatero y nos coloque en Ponferrada el Ciemat. Con el órdago de aguantar el aliento durante tres meses y no meter carbón en la térmica de Cubillos ha acojonado hasta los que viven en la moqueta de Madrid. De un día para otro, con su jugada de presión y precisión, el Grupo Alonso pasa de facturar 110 millones de euros al año a los 132. Así, a las buenas, sin más. Y lo que más me llama la atención es que en la Junta y en el Ministerio agachan la oreja y a tragar, no vaya a ser que exista una revuelta porque 3.000 mineros no cobren la nómina. Quién manda, manda. «¡Manda huevos!», que diría el ex ministro. Y para cerrar este corolario tenemos al Consejo del Bierzo, que tal como va, se le caerá la «s» y quedará en «Conejo», por eso de que está abierta la veda. Andan sus señorías a vueltas con la modificación de la ley. Todos coinciden en que es una institución inútil, tal y como está definida. Todos dicen que hay que reducir el número de 47 consejeros comarcales. Que hay que dotarlo de contenido y bla, bla. Pero a la hora de designar a los que mandan han preparado un carajal tremendo. ¿A que dicen que no les da tiempo antes de los comicios?

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