Diario de León

CON VIENTO FRESCO

Víctimas y beneficiarios del terrorismo

Publicado por
JOSÉ A. BALBOA DE PAZ
León

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CLARO que es cuestión de números. El ministerio del Interior suponía que, en el mejor de los casos, las asociaciones que convocaron la manifestación del sábado, reunirían cien o doscientas mil personas, pero han sumado más de ochocientos mil. Se trata por tanto de una respuesta extraordinaria pese a los intentos de división entre los colectivos de víctimas, los obstáculos materiales y las presiones ejercidas desde el gobierno y los partidos contrarios a la misma. Esta respuesta contundente demuestra que la política y los políticos han ocupado durante años un espacio que no les correspondía completamente. Uno de los aspectos más preocupantes de nuestro tiempo es el hecho de que la política tiende a ocupar todos los espacios asfixiando la vida social, por eso es muy positivo que no hayan sido los partidos, ni siquiera el PP, quienes hayan convocado la manifestación sino las asociaciones civiles que, por otra parte, han sido las que más han contribuido a cambiar la relación de fuerzas en la lucha contra el terrorismo. El Gobierno puede hacer oídos sordos a esta manifestación y seguir con su política como si tal cosa. Puede utilizar la argucia de que el parlamento ha votado a favor de las negociaciones con ETA, como arteramente justificó su ausencia el comisario político Peces Barba; puede acusar que la manifestación fue apoyada por el PP y que es este partido el que busca rentabilizarla políticamente; pero lo cierto es que muchos cientos de miles de personas han sido claras en su mensaje de rechazo a la indignidad de pactar con terroristas que ni se arrepienten de sus asesinatos, ni renuncian a la violencia sino de forma coyuntural para reorganizarse, como se puede ver incluso en declaraciones de sectores que ya cuestionan al propio Otegui por sus tímidos pasos hacia la negociación con el Gobierno. Uno de los colectivos convocantes de la manifestación, Basta Ya, acaba de publicar el libro Euskadi, del sueño a la verguenza , que explica a la perfección las mentiras y mistificaciones del nacionalismo vasco, pero sobre todo deja meridianamente claro que ETA y su entramado batasuno (Kas y Herri Batasuna) son una industria del terror. Miles de personas, probablemente unas veinticinco mil, viven de la extorsión, el chantaje, el crimen, y los negocios fraudulentos que se financian, como pusieron de manifiesto los papeles de Sokoa y las investigaciones del juez Garzón, con los crímenes de ETA. Ésta financia desde periódicos y revistas a las herrico tabernas, que ellas solas, en los noventa, recaudaron 120 millones de euros anuales, las asociaciones de presos, los sueldos de terroristas, etcétera. Con el dinero del chantaje han montado todo un entramado de empresas como la exportadora de pescado Gadusmar, la agencia de viajes Ganeko, la de seguros Aski, la inmobiliaria Marcelino Etxea, las empresas Azki y Eneko y otras. Pero aún es más grave lo del PNV y el Concierto Económico Vasco, que permite a las instituciones controladas por aquél disponer entre un 87 y un 90 por ciento de todo lo recaudado en el País Vasco; sólo un 13 por ciento de los ingresos fiscales pasan a la caja común de los presupuestos del Estado, pero éste paga los servicios comunes, las grandes obras públicas e incluso a los 7.500 ertzainas. De esta manera los ciudadanos vascos pueden disponer de una renta muy superior a la media española (por ej. en 2003, 12.848 euros, frente a 10.313 euros de media o los 7.645 euros de Extremadura); y esos recursos fiscales financian toda una extensa red clientelar de personas y empresas. Esto explica el silencio interesado de tantos ciudadanos vascos a los que moralmente no les importanta convivir con el terror pues les reporta muchos beneficios personales. Contra ese silencio era también la manifestación. En estas condiciones, ¿qué espera el gobierno de Zapatero que van a negociar los terroristas y sus socios nacionalistas?. ¿Dejar las armas a cambio de los presos?. El terrorismo es un negocio mafioso y como tal habrá que acabar con él, con la policía y la ley. ¿Acaso zapatero busca otra cosa?.

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