Diario de León

TRIBUNA

Semana de estudios marianos en León

Publicado por
P. ENRIQUE LLAMAS, OCD.
León

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DESDE hoy lunes al 11 de junio se celebrarán en León unas importantes jornadas de Estudios Marianos, organizadas por la Sociedad Mariológica Española, que preside desde hace cuatro años el firmante de este artículo, P. Enrique Llamas Martínez, leonés, carmelita descalzo, habiendo sido presidente con anterioridad durante 17 años. Esta Semana de Estudios se inscribe dentro del año jubilar diocesano, eucarístico y mariano, que viene celebrándose en la diócesis en honor del obispo San Froilán, en el XI Centenario de su muerte, y en memoria del V Centenario de la Aparición de la Virgen del Camino, patrona de la diócesis, y del 75 aniversario de su coronación canónica. Ciertamente estas circunstancias son suficientemente importantes, como para ser celebradas con solemnidad y de forma extraordinaria, y aprovechadas no solo para la veneración y exaltación de los acontecimientos, sino para descubrir e irradiar en la Iglesia y en el mundo el mensaje de vida que nos transmiten estas celebraciones. Porque nos interesa esto desde el punto de vista cristiano y religioso. La acción pastoral de la Iglesia debe aprovechar estos y otros acontecimientos similares, para ilustrar la fe de sus fieles, de sus hijos, y para ayudarles a hacer realidad en sus vidas el mensaje que nos transmite la celebración de estos actos religiosos y culturales. Esta Semana de Estudios quiere reflexionar, en primer lugar, sobre María y la Eucaristía. Un tema inevitable, dentro del año eucarístico que está celebrando la Iglesia, y dada la importancia y la actualidad que le ha otorgado el Papa Juan Pablo II en su encíclica sobre la Eucaristía y la Iglesia, promulgada el 17 de abril del 2.003. La Eucaristía, fuente de caridad y de vida, «luz y vida del nuevo milenio», es el centro de la vida de la iglesia y de los cristianos. María, mujer eucarística, como la llama Juan Pablo II, tiene en ella una función singular, y una presencia materna, que puede acercarnos a Jesús, y manifestarnos el secreto de su vida y de su mensaje, en el silencio del sagrario, alimento espiritual de las almas. El año jubilar tiene una fuerte connotación mariana. La diócesis conmemora dos acontecimientos, en los que la Virgen María del Camino, tiene un especial protagonismo, que se convierte en una lección permanente de vida de fe y de amor, para sus devotos. La Virgen está presente en el camino de nuestra vida, y con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo (Vaticano II, LG 62), de cuantos peregrinamos hacia la patria del cielo. Ella nos acompaña en nuestro caminar. 1.º Pero, la Virgen del Camino tiene una significación más profunda. Es la Virgen del dolor y de la soledad; la Virgen Dolorosa que acogió en sus brazos el cuerpo de su Hijo, bajado de la Cruz. Representa la «Quinta Angustia», de la que Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, tuvo una visión intelectual, durante el rezo de maitines, el 8 de noviembre de 1575. Este dolor de María es como una evocación del dolor en el camino de nuestra vida; ese dolor universal, que acompaña al hombre a lo largo y ancho de la geografía, como nos recordó el Papa Juan Pablo II, y que él considera como singularmente esencial a la naturaleza humana. Son muchas las lecciones de vida, que podremos deducir de una reflexión sobre el dolor, si lo consideramos en su más alta significación: desde el punto de vista sobrenatural y religioso, como un dolor salvífico, como fue el dolor de María, asociada al de su Hijo, que purifica la mente y los corazones de los hombres, y que nos configura con el Cristo crucificado, expresión suprema del amor de Dios hacia los hombres. 2.º El objeto principal de los estudios de esta Semana es precisamente ese dolor salvífico, que puede regenerar y ofrecer la solución a muchas situaciones trágicas y desesperanzadas en la vida de los hombres. Así ha sido a lo largo de la historia y de la vida de la Iglesia. La clave para interpretar ese dolor, y descubrir sus dimensiones y su aplicación a las situaciones de la vida, es la Carta del Papa Juan Pablo II sobre «el sufrimiento humano» (11 de febrero, 1984), documento verdaderamente sapiencial, en el que hablan su sabiduría y su experiencia, que garantizan sus enseñanzas y sus acertadas consideraciones. Pero, el dolor en el camino de la vida tiene muchas connotaciones. Por eso, aparte de los estudios históricos y sistemáticos, se ha introducido en el programa una mesa redonda, que puede resultar muy importante. Tendrá lugar el día 10, viernes; en ella tendremos ocasión de escuchar diversas consideraciones, experiencias, orientaciones y enfoques del misterio del dolor. Es una ocasión para el diálogo, sobre los diversos aspectos que presenta hoy el problema del dolor, a la luz del dolor de Jesucristo y de la Virgen María, que lo soportaron como expresión de amor y de obediencia al Padre, y lo ofrecieron como precio de la redención de género humano. «Sus dolores nos han salvado», dice una fórmula de la liturgia. Se nos presenta una oportunidad de conocer más en profundidad el misterio del dolor, de reflexionar y clarificar tal vez ideas, impresiones, de descubrir también la vía del dolor y del padecer, que según la doctrina de San Juan de la Cruz, el Doctor por excelencia de la mística, conduce a las almas al más íntimo y puro entender (CE c.36,12). Os invito al diálogo sobre este tema, siempre actual, y para todos.

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