Diario de León
Publicado por
JULIA NAVARRO
León

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PIENSO en qué necesidad tenía Gregorio Peces-Barba de meterse en el lío en que está. Porque en estos momentos Peces-Barba está siendo cuestionado como Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, y lo peor es que no sólo le cuestionan parte de las víctimas, sino que también está recibiendo críticas, más o menos solapadas, de miembros del Gobierno y del PSOE. A Peces-Barba lo que más le ha perjudicado es que se supiera que se llevaba bien con Zapatero e incluso que era uno de sus consejeros, eso de por sí ya suponía granjearle la animadversión del PP. En segundo lugar, se ha perjudicado a sí mismo porque ha cometido unos cuantos errores, acaso lleva tanto tiempo dedicado a la vida académica que ya se le había olvidado que la política es un campo de minas. Pero el primer error, el primer gran error, lo cometió Rodríguez Zapatero sacándose de la chistera ese cargo. Zapatero, lo tengo escrito, hace demasiada política espectáculo. Pero ya que se le ocurrió el invento de nombrar a un comisionado para las víctimas del terrorismo, lo menos que debía haber hecho es hacerlo bien, es decir, intentar consensuar el nombre con el PP. El caso es que Peces-Barba debería de dimitir y evitarse que le continúen intentando quitar tiras de su prestigio. A mí me parece absurdo tener que recordar quién es Peces-Barba, cómo fue un antifranquista que defendía a quienes se oponían al régimen ante el Tribunal de Orden Público, cómo fue siempre un demócrata, o destacar su papel de padre de la Constitución. Su biografía política es impresionante y su humanidad también, de manera que creo que, de seguir en el cargo, tiene más que perder que ganar y, además, al final nadie se lo va a agradecer, y mucho menos quien le ha nombrado, o sea, Zapatero, que es uno de esos políticos que no creo que prime el valor de la amistad por encima de otras consideraciones. Sin duda Gregorio Peces-Barba aceptó de buena fe el ofrecimiento de Zapatero de convertirse en Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas, pero ni el Presidente ni él supieron perfilar adecuadamente el cargo. Me parece a mí que lo mejor para Peces-Barba sería que hiciera efectiva su dimisión ante el Presidente, porque dadas las circunstancias es evidente que no puede desempeñar la función para la que se le ha nombrado. Si la mayoría de las víctimas no le aceptan no puede hacer su trabajo; y la realidad es que no le aceptan, por más que sea evidente que, en esa animadversión que algunas víctimas tienen hacia él, se ve la mano del PP. Pero esa es otra cuestión; la realidad es que a día de hoy Peces-Barba difícilmente puede ejercer como Alto Comisionado.

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