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JOSÉ CAVERO
León

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PARECEN HÁBITOS de otros tiempos e incluso exclusivos de determinadas ideologías, pero cabe observar la reciente afición, ahora sobre todo desde áreas conservadoras, que se muestra hacia las movilizaciones, concentraciones o manifestaciones de ciudadanos. Pues bien, casi sin apagar los gritos de la manifestación que convocaron las víctimas del terrorismo de la AVT, tenemos ya otra para este fin de semana y otras dos más para los siguientes fines de semana. Por orden de aparición en escena, este sábado el PP aportará a la ciudad de Salamanca los viajeros de otros doscientos autobuses, aproximadamente y según se calcula, para expresar su desacuerdo y protesta contra la decisión del Gobierno socialista de devolver a la Generalitat de Cataluña y a sus propietarios originales los papeles incautados al término de la Guerra Civil y reunidos en el Archivo de Salamanca. Convoca el ayuntamiento salmantino, pero la aportación principal de medios humanos y de doctrina la efectuará el PP, principal fuerza opositora que ha mostrado su confianza en que la marcha consiga que Zapatero rectifique... Algo, con certeza, improbable. Como en Madrid la semana pasada, este sábado recorren las calles de Salamanca Acebes, Zaplana, Esperanza Aguirre... El fin de semana siguiente, y en concreto, el día 18, tiene lugar otra manifestación de primera, a la que ya, con tiempo y con el correspondiente comunicado, han animado a sumarse los mismísimos obispos de la Conferencia Episcopal Española, algo inusual y llamativo. Pero, como ellos mismos explican, «la causa es justa y nos hallamos ante una cuestión de la mayor trascendencia moral y social que exige de los ciudadanos, en particular de los católicos, una respuesta clara e incisiva por todos los medios legítimos». Esa cuestión trascendente es la posibilidad de que dentro de pocos meses podrán producirse matrimonios entre los homosexuales y las lesbianas. Los obispos no son partidarios, claro está, y el Partido Popular también responderá a esa convocatoria con sus correspondientes líderes y autobuses por centenares, probablemente con la idea de repetir el millón de ciudadanos en desacuerdo, y para seguir erosionando al Gobierno socialista. Para terminar el recuento: bastante menor eco obtendrá, con toda probabilidad, otra movida callejera también ya prevista y anunciada, nuevamente en Madrid, que convocan nada menos que un millar de organizaciones reunidas para forzar al Gobierno a luchar y acabar con la pobreza en el mundo. Casi nada. Es improbable que la secunden el Partido Popular o los obispos, pero tendrá lugar el día 26 de este cálido y movido junio.

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