EN POCAS PALABRAS
Tranquilidad y desazón
LA DETENCIÓN de dieciocho islamistas más que tuvo lugar ayer y anteayer produce tanta tranquilidad como desazón. Tranquilidad porque, con toda evidencia, funcionan los sistemas de seguridad del Estado, interconectados con la comunidad internacional en una cooperación fecunda; y desazón porque es manifiesto que estos grupos proliferan en nuestro país. Trece de los detenidos estaban vinculados a la red de Al Zarqaui en Irak, y los otros cinco, a la célula que llevó a cabo el 11-M. Pero no eran independientes entre sí: uno de los terroristas de los atentados de Madrid que pudo escapar con vida del piso de Leganés acabó cometiendo un atentado suicida en Irak. Se hace evidente la necesidad de no bajar la guardia.