EL BALCÓN DEL PUEBLO
Oro para los corresponsales
YO TAMBIÉN fui corresponsal. Fui la voz y la tinta de La Bañeza y su comarca cuando todavía era un chaval, hace 37 años. Casi a diario navegaba en el ya desaparecido «Proa», construido no en madera de boj, sino con planchas metálicas en plena contienda civil. Fue mi primera gran escuela. Porque el corresponsal es un periodista que lo abarca todo: municipio, sociedades, fiestas, lutos, deporte, obras, cultura, todo. No recibe cheques o sueldo importante, pero está obligado a chequear los perímetros que abarca su función. La Diputación Provincial ha sido sensible al trabajo y esfuerzo de los corresponsales de los medios informativos. Ha comprendido que constituyen el vínculo de la provincia. Ejercen como auténticos sastres que, hilo a hilo, cosen el traje provincial a diario. No tejen tapabocas, sino que actúan como altavoces en sus zonas respectivas. Las dimensionan. Me viene a la memoria aquel intrépido corresponsal de Fabero, Manuel Pérez Álvarez, fervoroso valedor de la Reserva Nacional de Caza de los Ancares, fraguista de tuétanos, soñador con los cantos en celo del urogallo, o con el silencio y el sudor negro de los mineros. O de José Cruz Cabo, en La Bañeza, un tipógrafo esforzado del cajetín, honesto y cumplidor. O de Machín Llata, corresponsal deportivo en Cacabelos. Si perdía su equipo, entre copa y copa, siempre se colaba o se perdía algún jugador en la alineación. No voy a citar a los que ejercen en la actualidad como corresponsales de los distintos medios informativos. Son herederos de aquellos esforzados. Tienen mi admiración, reconocimiento y respeto. Son casi una legión, según se deduce del acuerdo de la Corporación Provincial. La Diputación ha premiado a 54 corresponsales y periodistas que ejercen en la provincia o fisgan en el Palacio de los Guzmanes. Los ha distinguido con la Insignia de Oro de la institución. No se la entregaron en la solemnidad de un acto institucional, sino en un almuerzo en Casa Ezequiel, en Villamanín. Hasta ese detalle mínimo me ha gustado. Ellos están acostumbrados a la búsqueda de lo noticiable. En este caso, la trágica noticia acudió a su encuentro: la explosión en la gasolinera, a la otra vera de la carretera, con saldo de cuatro heridos. El presidente de la Diputación, Javier García Prieto, les agradeció su trabajo, pidió fe en la provincia y confianza en el futuro. «El fututo -dijo- también se gana con información». Yo le matizaría: sin información no hay futuro. Hace 35 años que no ejerzo de corresponsal, pero me considero uno de vosotros. Abro la balconada para daros un abrazo. Un balcón que no puedo cerrar sin vocear la conclusión del debate sobre el estado de la Comunidad, televisado en directo. He pasado muchas horas ante la pantalla. Y a fuer de sincero, no he palpado novedad alguna. Lean las resoluciones adoptadas y comprobarán que llovió sobre mojado. Como también llovió sobre mojado en el parlamento vasco: Ibarretxe, con dos votos prestados de Tierras Vascas, será lendakari para los cuatro años próximos. Y José Luis Concepción, presidente del TSJCL. Aplastó en las urnas al leonés Carlos Álvarez: 15 a 3. Anoche, en las hogueras de San Juan, media España era una tea. Las lumbres siempre dejan cenizas como herencia.