Politización de las víctimas
LAS MANIFESTACIONES realizadas por la hasta ahora presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Ana María Vidal-Abarca, al dimitir de su cargo son bien reveladoras y deberían ser objeto de una serena reflexión. En la dimisión parecen haber pesado las actitudes adoptadas en la Fundación sobre el Pacto Antiterrorista. Lamentablemente, existe un cruce de actuaciones judiciales por presunta malversación: Vidal-Abarca pidió una auditoría en la AVT antes de dimitir ella misma de la presidencia de la asociación, y actualmente ha de responder a una demanda civil presentada contra ella por Alcaraz. El asunto está muy oscuro. De cualquier modo, este escenario confirma que sectores de las víctimas del terrorismo se están ubicando en territorios equivocados.