EL RINCÓN
Las únicas alegrías
NO SÉ quién me dio el consejo, hace mucho tiempo, pero es de los pocos que he seguido. Me dijo que en los periódicos siempre fuera directo a las páginas deportivas, ya que ellas son las que registran logros humanos y en cambio, en las páginas iniciales sólo se da cuenta de fracasos y desdichas. Miles de turistas huyen de la zona turística de Sharm el Sheij mientras la policía detiene a centenares de sospechosos, o bien el respaldo del Gobierno británico a la práctica del tirar a matar. De eso se entera uno. Y de los pormenorizados insultos de la oposición al presidente Rodríguez Zapatero por visitar la zona incendiada de Guadalajara, tan parecidos a los que cosechó por no visitarla. Haga lo que haga, nunca estará bien visto por sus rivales políticos. Más que nada porque no lo pueden ver. Están convencidos de que el presidente Zapatero es un farsante de siete suelas.Las primeras páginas de los diarios las acaparan dos clases de noticias: las horrorosas o las desagradables. Los terroristas suicidas que matan al por mayor o los registros en la puerta de la catedral de Santiago, donde no se puede entrar con mochila. Es improbable, en el sentido de que no puede ser probado, que el apóstol de Jesús mostrara interés por darse una vuelta por Betanzos, Mondoñedo y otros hermosos sitios, pero la leyenda es la leyenda. Ahora le perjudica el alias de «matamoros», sin duda calumnioso. ¿Cómo iba a dedicarse a eso alguien tan cercano a Cristo? Tampoco existe certeza histórica acerca de que era dueño de un caballo blanco o no sabía montar. Hay que refugiarse en las páginas deportivas. Son las únicas que nos dan alegrías. Tenemos a dos fenómenos: Rafael Nadal y Fernando Alonso, que además son jóvenes y guapos. Y además tenemos a Armstrong, que aunque no sea joven, ni guapo, ni nuestro, es un ejemplo. Ha ganado siete veces el Tour y le ha ganado al cáncer de una vez por todas.