AL TRASLUZ
Ajetreo y trabajo
AL REPROCHARLE Azaña a un ministro su poca dedicación al área que le había sido encomendada éste le contestó: «es que intrigar lleva mucho tiempo, don Manuel». A algunos esta actividad les da tanto trabajo que ya no hacen nada más, quedan exhaustos para cualquier otra labor. En agosto los políticos se nos van de vacaciones, aunque no todos necesiten descansar de lo mismo. Unos tienen el agotamiento que provoca el noble desempeño de su actividad pública, sea desde el gobierno o desde la oposición, para otros su cansancio es sólo la consecuencia de conspiraciones, zancandilleos y demás artes de la puñalada, que fatigan lo suyo pero no son las labores para las fueron votados. Otra cuestión sería dilucidar qué extenúa más, estudiarse un expediente plomífero o darle a la malidencia; hasta ahí no llego, que soy de letras. Unos volverán con ganas de seguir sirviendo a la sociedad, desde el terreno de juego o desde el banquillo, otros simplemente habrán recargado las pilas de su mala leche. La condición humana es así. Algunos políticos confunden ajetreo con trabajo. No son lo mismo. Ajetreo es todo, desde ir una inauguración hasta una partida de chinos. Indudablemente, el ajetreo deja agotado, quema calorías. Pero trabajar es algo más concreto, útil y solitario: estudiarse cada proyecto, reflexionarlo, cumplirlo, garantizar su continuidad. Ojalá agosto tenga un efecto relajante sobre nuestra clase política, tanto en quienes cada día nos dan los mejor de sí mismos, como en quienes todo se reduce a mero ajetreo. Adiós, me doy un respirín.