EL PAISANAJE
Esto se acaba
H A EMPEZADO la liga, lo cual significa que se acabó el verano, estación aburrida donde las haya. Antaño los periódicos llenaban como podían a base del mostruo del lago Ness, que era visto casi por todos en su Escocia natal a poco que te sumergieras en una botella de whisky y tres pintas de cerveza, nada de escafandras. La niebla dio luego paso al humo y, con el cambio climático, se pusieron de moda los incendios forestales. Entonces el telediario abría con aquello de «cuando un monte se quema, algo suyo se quema», a lo que los lugareños, que siempre le habían dado candela a pastos y rastrojeras, añadecian burlonamente lo de «... señor conde». Por último y después de la salmonelosis, modernizada de la tortilla al pollo, con Chanquete ya muy visto, este agosto hemos podido librar gracias a Bono. el ministro del ejército que reparte leche en polvo por Afganistán con helicópteros, aunque de vez en cuando le caiga alguna. Eso fue todo. Ahora hay que dejar paso al invierno y glosar otros temas de temporada: otra llegada masiva de inmigrantes al país, unos más morenos que otros, como los bosnios al Ademar o Robinho al Real Madrid. Y el eterno asunto de las autonomías para ver quién es más oriundo: Maragall en Cataluña, Ibarretxe en Euskadi o un tal Pelines, de apellido Rodríguez de Francisco, aquí mismo. Con tanto partido de pueblo éste va a ser un invierno de mucho derbi. Porque para la selección nacional, lo que se dice nacional, ya sólo quedamos el portero del ayuntamiento y yo.