EN POCAS PALABRAS
Sobre transparencia política
LA LEVE ENFERMEDAD de Chirac ha reabierto en Francia un antiguo debate sobre la transparencia que debe regir en las relaciones políticas, y que se abrió cuando la ciudadanía francesa tuvo que asistir a la lenta agonía del presidente Pompidou. Su sucesor, Giscard d'Estaing, prometió dar cuenta pormenorizada de su estado de salud dos veces al año, pero faltó a su palabra. Mitterrand también ocultó, además de su enfermedad, su vida sentimental. El ministro del Interior, Sarkozy, está en el escaparate de la prensa rosa por la defección de su esposa, que se exhibe en público con un publicitario. En nuestro país, muy sensatamente, no hay secretismo en cuestiones de salud y sí discreción en lo tocante a las relaciones privadas de los políticos: ésta es sin duda la posición correcta.