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Leoneses contra León: la historia se repite

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HAY UN DICHO muy popular que dice «el pueblo que olvida su historia está obligado a repetirla» . Después de leer y releer las declaraciones de los más altos cargos políticos leoneses, publicadas en este mismo Diario de León el 20 de agosto pasado, tengo que reconocer que la Historia de León de hace mil años se está repitiendo ahora. Me refiero a la historia del siglo X. Algunos nobles castellanos aceptaron el oro y las promesas de poder de Almanzor si le ayudaban a destruir el Reino de León. Lo explica muy bien el historiador castellano Justo Pérez de Urbel. Sin embargo, los principales culpables de la destrucción del Viejo Reino y de la capital leonesa fueron leoneses. Son tristemente célebres por su traición el noble Gonzalo Bermúdez, cuñado del Rey de León, Bermudo II, el conde leonés Munío Fernández y el también conde García Gómez. Este último llegó a autoproclamarse Rey de León, mejor dicho, de sus ruinas, conforme a las promesas de Almanzor. Altos cargos del Partido Popular -Isabel Carrasco, Mario Amilivia, José María López Benito...-, dejan muy claro, sin ambigüedades, su satisfacción de que la región leonesa, mejor dicho, las ruinas que quedan, esté integrada en la actual autonomía. Por su parte, altos cargos del Partido Socialista -Ángel Villalba, Miguel Martínez...-, en un alarde extraordinario de superación, demuestran ser alumnos aventajados de la escuela de oratoria de Cantinflas. Son capaces de estar media hora hablando sin decir nada. No sé si dicen arre o so, aunque una cosa queda muy clara: están de acuerdo con el PP en mantener a la región leonesa en el actual ente autonómico vallisoletano... Hubo otras declaraciones del autotitulado leonesista José María Rodríguez de Francisco pidiendo un referéndum sobre la autonomía leonesa. No esperaba menos de él. Por desgracia, la credibilidad de esta persona es nula en la provincia leonesa. Lleva toda su vida política diciendo lo mismo, pero la realidad es que sólo ha conseguido el éxito en su promoción personal. Las declaraciones que más me impactaron fueron las manifestadas por la procuradora socialista por León, Inmaculada Larrauri. Decía textualmente así: «León ya tuvo la oportunidad de demostrar que podía ir bien solo, pero se perdió por los caciques». La señora Larrauri admite que la integración de la región leonesa en la autonomía de Valladolid fue obra de caciques, es decir, una cacicada. ¡Fantástico!, la felicito porque es verdad. Lo que me asombra es que el Partido Socialista reconozca la cacicada como legal y válida. Un partido que se autoproclama máximo defensor de los derechos y libertades de los ciudadanos, acepta una cacicada como legal. ¿Nos podría explicar la señora procuradora socialista los motivos por los que su partido acepta y certifica la legalidad de semejante cacicada? Como supongo que esta pregunta quedará sin la oportuna y clara respuesta, yo me atrevo a dar una. En efecto, la integración de la región leonesa en la autonomía de Valladolid fue una cacicada, pero, como el cacique es un socialista intocable, hay que admitirlo como algo excepcional. El cacique es Gregorio Peces Barba, ayudado por otro cacique socialista importante: Demetrio Madrid, con el aplauso de otro cacique, Rodolfo Martín Villa. Éste, no sé si es socialista, popular o simplemente martinvillista. El Partido Socialista que presume de cien años y pico de honradez, aquí en León no puede presumir de un solo día de honradez. El caciquismo es un símbolo del egoísmo. Conviene recordar que lo más importante que la democracia puede ofrecer es la garantía de los derechos y libertades de los ciudadanos. Si el Partido Socialista da por válida la cacicada cometida en León, está claro que ese partido no está defendiendo los principios básicos de la democracia, sino intereses personales. No soy juez ni soy nadie para juzgar a las personas; pero, así como está demostrado historicamente que la destrucción de León por Almanzor fue consecuencia determinante de traidores leoneses, la historia se está repitiendo hoy con los mismos o semejantes resultados. Nos están borrando el pasado, destruyendo el presente y arruinando el futuro. ¿Causas? Al menos la falta de amor de los políticos leoneses a su propia y noble tierra y la defensa de intereses personales ¿Se le puede hacer aún más daño a León? ¿A qué esperáis para actuar? ¿Acaso a que metan la piqueta en la Catedral para llevársela? Decía Cicerón que «cualquiera puede errar, pero tan sólo los necios perseveran en el error». Hay también un pasaje bíblico que dice: «Por sus obras los conoceréis» Acierta plenamente Ortega y Gasset cuando dijo « la ausencia de los mejores en la dirección de la sociedad la conduce a épocas de decadencia y trastorno» En la región leonesa se cumplen las tres frases: hay mucho necio perseverante, las obras demuestran la categoría de nuestros políticos y, desde luego, los mejores están ausentes. Y por último, hubo también declaraciones de Joaquín Otero, secretario general de la UPL. Como no podía ser de otra manera, se manifestó claramente a favor de una autonomía leonesa. La actual dirección de la UPL tiene ante sí una tarea nada fácil: lavar la imagen creada por el anterior dirigente caciquil, que consistía en hablar de leonesismo mientras él se promocionaba, acaparando los cargos mejor remunerados. Esta es la impresión generalizada entre los ciudadanos leoneses, cualquiera lo puede comprobar. Cambiar esa imagen no será fácil, tampoco imposible. Para empezar, tiene que dejar muy claro que su objetivo prioritario es alcanzar la autonomía leonesa, sacrificando, si fuese necesario, los intereses personales por muy legítimos que estos sean. Sólo así conseguirá la confianza de los leoneses, que le reportará el poder necesario para ser la llave que abra las puertas que conduzcan a su objetivo: la reconquista de los derechos y libertades de los ciudadanos de la región leonesa, que hoy socialistas y populares se los niegan caciquilmente.

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