Diario de León

TRIBUNA

El casco ¿antiguo? de Ponferrada

Publicado por
David Martínez Vallejo
León

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A este paso el casco antiguo de Ponferrada pronto dejará de ser antiguo. La historia contemporánea de esta ciudad ha visto como de manera sucesiva se han ido perdiendo, por dejadez o por descarados intereses inmobiliarios, grandes vestigios de la historia pasada. Periódicamente se han venido cayendo paredes del castillo de los Templarios, en los años cuarenta se tiró el arco del Paraisín, en 1963 la vieja iglesia de San Pedro, en los ochenta el infame derribo del edificio conocido como «La Bóveda» que fuera antigua sinagoga de fábrica medieval y tristemente reconvertido en taberna hacia el final de su vida. En estos días, mientras hay quien asalta chalets reclamando el cumplimiento de la Ley de Costas, en el interior del país vemos que este nuevo y estremecedor furor constructivo vuelve a hacer mella en el patrimonio cultural de un modo despiadado e irreversible. En nuestra comunidad autónoma tenemos ejemplos muy cercanos y dolorosos, basta ver lo que está sucediendo en León con los restos romanos, o en Zamora con la bochornosa construcción de un edificio pegado literalmente a la muralla y visible desde la Catedral, a cuatro metros de la iglesia románica de San Isidoro. Aquí en Ponferrada, la última barbaridad perpetrada con la anuencia del Ayuntamiento, es que ahora se permita reedificar junto a la muy deteriorada iglesia de San Andrés. En cualquier otra ciudad de España no se toleraría edificar a escasos tres metros de un monumento del siglo XVII. Para ello ya se han derribado los últimos restos de la muralla que desembocaban en lo poco que queda de la «Puerta del Comendador», cuyo incierto futuro no quiero ni imaginar. Y más arriba, en la que antiguamente se denominaba calle Paraisín, en el lugar donde estaban los restos de otra puerta ahora también perdidos, se va a levantar uno de esos horribles edificios clónicos impuestos por el Ayuntamiento (la misma espantosa fisonomía, colores pastel, persianas por dentro -con los infinitos e irritantes trastornos de habitabilidad para sus moradores, y lo digo por experiencia-) perpetuando ese modelo insólito y chirriante en una zona que debería haberse preocupado en recuperar sus viviendas tradicionales o, al menos, no haber explotado un modelo de edificio tan disarmónico con los que eran característicos del lugar. Si se fijan apenas se ha restaurado ningún edificio, dado que las condiciones impuestas para ello son tales que se prefiere derribar y reedificar estos clones asalmonados. Y me estoy refiriendo a este rincón, porque aquí además sobreviven cuantiosos restos de la muralla. Aledaño a la plaza del Ayuntamiento hasta hace unos meses hubo un solar que se nos antojaba una buena ocasión para sacar un mirador hacia El Bierzo. En vez de eso y a pesar de la reducida superficie del terreno, se permitió clonar otro edificio y lamentablemente la plaza ha quedado cerrada de vistas hacia la olla berciana. Por cierto, ¿se han excavado los restos de la muralla que han ido apareciendo en los tres sitios diferentes que acabo de mencionar? En ninguna publicación hemos leído memoria de tales sondeos. Con el frenesí de las ayudas se nos quiere convencer, con un engañoso entusiasmo, de la conveniencia de un injustificable aparcamiento en la plaza del Mercado Viejo -un nuevo daño al casco antiguo en un lugar hasta ahora apacible y muy necesitado de una zona verde estable. Si tan beneficioso es este aparcamiento, ¿por qué no lo hacen subterráneo y así no perjudican el entorno? Los vecinos de San Andrés estamos muy molestos con estas arbitrarias disposiciones del Ayuntamiento que afean y destruyen un casco antiguo. Y es que, siguiendo con la pavimentación, los precedentes tampoco son halagueños, o sino vease el desastroso enlosado que arruinó la subida de El Rañadero y el perímetro de la basílica de la Encina, haciéndonos temer lo peor por esa encandora cuesta de cantos rodados que sobrevive perpendicular al Rañadero, y que desemboca a pie del convento de las Concepcionistas. Ahora que la iglesia de San Andrés va a ser rehabilitada, ¿por qué no le han devuelto su espacio natural? Con lo coqueta que quedaría rodeada del terreno que antaño fuera su cementerio, y pronto tendremos que verla ahogada junto a un casa -¡no se lo pierdan!- con jardín privado. Y no me olvido del tráfico que soporta la avenida del Castillo a esa altura: ojalá vivamos para ver como en un futuro remoto a alguien se le ocurre soterrar la carretera desde el puente hasta más allá de la iglesia. Para finalizar, debo denunciar la ruina en que se ha convertido la preciosa casa torreada del siglo XVI que existe en la calle del Museo de la Radio, que siendo probablemente el edificio civil más antiguo de Ponferrada, se está desmoronando ignorada por todos. En fin, para qué seguir contando. Bien está restaurar el castillo de los Templarios, pero sólo en la medida de lo posible y respetando su traza original. Lo que se nos avecina -un nuevo castillo convertido en una especie de parque temático- resulta descorazonador. Todavía hay quienes no se han enterado de que la necesidad de restaurar y preservar el patrimonio debe hacerse por motivos históricos y afectivos, y nunca de rentabilidad, rara vez viables. Con todo, a este paso apuesten a que dentro de unos años no quedará ningún rincón con encanto en Ponferrada. Las viejas calles como Pregoneros, Estafeta o Campo de la Cruz han perdido en escasos años todo su sabor añejo. Si no me creen, dénse por el Barrio de San Andrés un paseo rápido -pero muy rápido- que ya va quedando poco que ver.

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