LA VELETA
Las correcciones
HABÍA notable expectación ante lo que podría decir el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, en las horas siguientes a haber quedado aprobado por el Parlamento de Cataluña el Estatuto de la región, nacionalidad o Nación catalana. Una posibilidad era hacer una descalificación total y rotunda de los aspectos que a muchos analistas parecen abierta y claramente inconstitucionales, pero eso hubiera sido muy escasamente diplomático cuando él mismo garantizó su apoyo al texto que remitiera al Congreso el Parlamento autonómico. Bien es cierto que a aquel compromiso inicial añadió seguidamente otros dos: que el consenso alcanzado por el estatuto fue amplio, y que se atuviera a los mandatos y criterios constitucionales. Amplio sí ha sido: 120 frente a 15 votos, cuatro fuerzas, PSC, CiU, ERC, IV, contra una sola, el PP. De manera que, en esta coyuntura, después de escuchar a Maragall que proclamaba con «Cataluña ha agotado su margen de generosidad con las Españas». Y a Carod proclamar que «si sólo nos quieren para pagar y llamarnos insolidarios, ¿qué hacemos en España?», tras comprobar la sensibilidad a flor de piel que suscitan muchos contenidos del futuro Estatut entre los ciudadanos catalanes, parece que lo más adecuado y conveniente es lo que Zapatero ha hecho: una valoración prudente: Conviene hacer alguna reflexión sobre sus aspectos más trascendentes, será preciso armonizar y encauzar ese texto. Porque, en efecto, la tarea que habrá de abordarse una vez que el texto llegue al Congreso de los Diputados será de extraordinaria delicadeza, y a ello deberán cooperar, por igual, los dirigentes políticos con sus declaraciones y los medios informativos con sus análisis de formación de opinión. De entrada, partimos de la profunda sospecha, por lo menos, de que el parlamento catalán ha aprobado un texto que rebasa en varios puntos el marco constitucional. Y por tanto, que será inevitable que se rebajen algunos de esos planteamientos: ¿el de nación catalana, el del modelo de financiación, la administración de Justicia con final en el Tribunal Supremo catalán, las competencias en puertos y aeropuertos, la representación exterior de Cataluña? Será del todo imprescindible que algunas de estas asignaturas pendientes tengan la conveniente reflexión y, en su caso, corrección. Pero será imprescindible que se haga con la mayor generosidad y prudencia. El dato 120-15 es suficientemente expresivo de la voluntad popular expresada en el voto de los diputados catalanes.