Diario de León
Publicado por
HÉCTOR ÁLVAREZ GARCÍA
León

Creado:

Actualizado:

POR MÁS QUE pueda ser discutible si la Unión Europea avanza hacia un modelo confederal o federal, aunque particularmente considero que las cesiones de soberanía de los estados hacia esta organización son tan amplias y sobre materias de gran trascendencia para los estados que parece que se está tendiendo hacia una Europa federal. Lo que sí está claro es lo que se ha querido crear, a tenor de los tres principales requisitos que la Unión Europea exige a los posibles estados candidatos a adherirse, a saber, que sean democracias parlamentarias, que se respeten, amparen y protejan los Derechos Humanos y que sean economías de mercado; un espacio en el que el punto neurálgico del que todo parta sea el respeto a los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos europeos, partiendo de ello deviene todo lo demás: un ámbito de libre mercado para todos los estados miembros, un espacio democrático y de derecho. El modelo económico y social de los estados de la Unión se caracteriza por la intervención feroz del Estado, generando, con el paso del tiempo, una gran dependencia de los ciudadanos, menoscabando gravemente la iniciativa privada en todos los ámbitos, y cercenando la capacidad de los individuos de ser capaces de resolver autónomamente las diversas controversias que la vida les va planteando. La participación de los estados en la economía provoca ineficiencias en las actividades empresariales que realizan, que de ningún modo se producirían si se realizarán por las entidades privadas, al poseer unas características propias que llevan a unos mejores resultados. Además de hacerse cargo de servicios públicos como la sanidad y la educación, o de las prestaciones por múltiples contingencias, etc., . Nada se deja a la iniciativa privada, como si no lo pudiera hacer de manera más eficiente que el estado, como si abrirle la puerta en materia social fuera abocarnos a la perdición y al desastre. Lo que está claro es que esa enorme presencia conlleva que se disponga de importantes recursos económicos, y claro está, la principal vía de ingresos del estado es la vía tributaria. Los impuestos provocan pérdidas irrecuperables de eficiencia, por lo que son agentes distorsionadores de los mercados, amén de que la imposición indirecta, muy utilizada por los gobiernos por su poca reprochabilidad social, ocasiona que paguen más impuestos los que menos tienen, debido a que la propensión marginal al consumo es decreciente, es decir, que a medida que una persona tiene más renta dedica un porcentaje menor de la misma al consumo. En el ámbito de la Unión Europea, la actuación realizada en materia de agricultura es un claro ejemplo de que el proteccionismo es absolutamente ineficiente y contrario al crecimiento económico. Lo que se ha hecho es cerrar las fronteras exteriores de la Unión a los productos agrícolas provenientes del exterior, con el único fin de que los agricultores de la Unión Europea pudieran seguir vendiendo sus productos, a pesar de que eso ocasionara que los consumidores europeos tuviéramos que pagar precios muy superiores de lo que nos hubieran costado si hubieran venido de otros lugares, a cambio de esto la Unión daba ayudas a esos países exportadores en desarrollo, pero claro eso es insuficiente para que puedan avanzar, ya que la única manera de que progresen es que puedan vender sus productos y así obtener recursos para ir evolucionando, de lo contrario siempre seguirán en el atraso más absoluto y no se mitigarán las diferencias. Además de los millones de euros gastado por las arcas europeas en subvencionar la actividad agraria, esta medida ha tratado de hacerla rentable, pero lo único que ha conseguido es alargar la agonía de una actividad productiva que, al no ser rentable por sí sola, debe desaparecer y ya lleva mucho tiempo siendo un lastre para el crecimiento económico y competitividad de Europa. A comienzos de este siglo, se le presentó a la Europa de los quince una gran oportunidad de dar un paso decisivo hacia el futuro, el progreso y el crecimiento y así poder, de una vez por todas, hacer frente a la superpotencia económica: los Estados Unidos, pero para ello los estados miembros tenían que avanzar hacia el liberalismo, siendo progresivamente menos estado, dando entrada de manera decisiva a la iniciativa privada en todos los ámbitos, claro está que esto requiere un cambio de mentalidad de los europeos, que se liberen del acomodamiento en el que se encuentran a la sombra del estado y que abracen el nuevo sistema con la convicción y el tesón necesario para que fructifique. De esta manera el estado, al no tener que hacer frente a esos ingentes gastos, establecería menos tributos con el efecto beneficioso sobre la economía que eso conlleva y gastaría una gran parte de sus recursos en I+D+I (Investigación + Desarrollo+Innovación), y así la competitividad de Europa crecería enormemente y habría un mayor crecimiento económico. En vez de apostar por esta idea, se decide que entren diez estados, más los que vendrán. Se encuentran a años luz de los países de la Unión Europa, ese es el resultado de las economías planificadas de la ya de por suerte extinta URSS, convirtiéndose Europa en el cajón de sastre donde todo cabe. Países donde el sector primario tiene mucho peso y está poco tecnificado, lo que va a obligar a seguir con las subvenciones, donde los costes sociales son ridículos, generando deslocalización empresarial y miles de personas al paro, tienen un gran atraso en infraestructuras, lo que va a ocasionar que se tengan que prolongar por mucho años los fondos europeos. Todo esto conlleva que Europa haya dado varios pasos hacia atrás en su crecimiento que le va a suponer muchos más años de estancamiento económico de los que ya lleva.

tracking