Diario de León
Francisco Muro de Íscar
León

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¿HABLAMOS del Estatuto catalán o bajamos a la tierra de las personas normales? El país que quiera tener futuro tiene que invertir en educación e investigación, en libertad, en oportunidades, en valores cívicos, en solidaridad... Todo lo demás vendrá por añadidura. Los contrastes entre el mundo de los ricos y el mundo de los que no tienen nada es cada vez mayor. La marginación de los más pequeños, los más vulnerables de la tierra, crece en una sociedad que cada vez dispone de más medios. Es la marginación en Europa, en España, no en el Tercer Mundo. Son los niños que no quiere nadie, los excluidos, los rechazados. Hablo de la realidad de la calle, de los problemas que tenemos que resolver. Yolanda es una mujer joven, activa, con inseguridades, con buenos y malos momentos. Hace siete años decidió dar un paso adelante y convertirse en una madre SOS, dentro de la ONG Aldeas Infantiles. ¿Qué es una familia SOS? Un modelo familiar que da respuesta a los problemas de los niños y jóvenes que nadie quiere. Porque, además de chinos, rusos, rumanos, indios, ecuatorianos, etcétera, en España hay miles de niños que nadie quiere. Miles de niños que nadie adopta. Aldeas Infantiles, en sus hogares, atiende ya a más de 2.700 niños en España y más de mil en Hispanoamérica, muchos de ellos hermanos biológicos que pueden vivir sin ser separados, que tienen una madre SOS, como Yolanda. Niños y madre, que con otros muchos apoyos, forman una familia que acoge, que protege, que da seguridad, que permite que cada chico vaya creciendo, que acepta la historia de cada uno, sea la que sea... Como Yolanda hay otras muchas madres SOS que tratan de dar amor, afecto, disciplina, seguridad, autoestima y futuro a cerca de 4.000 chavales. No son extraterrestres; son mujeres que han decidido sacar adelante a hijos que no son suyos, pero a los que tratan como si lo fueran. Lorena es una de las «hijas» de Yolanda. Ayer le escuchaba contar su historia de acogida, cuando contaba doce años e iba acompañada de otros siete hermanos. Los ocho juntos y con una madre. «No me creía que la gente pudiera ser buena sin buscar nada a cambio». Lorena, que nunca había estudiado, está en el último curso de Magisterio y dijo algo que me impresionó: «Más tarde comprendí que era igual que los demás y se me fueron creando sueños... Hasta entonces no había tenido muchos...». Muchos preguntan si el dinero que se da a las ONGs llega a su destino y no se pierde por el camino. Aldeas Infantiles es un ejemplo de una inversión para el futuro y de una solidaridad bien trabajada. ¿Por qué no hablamos más de estos despertadores de sueños y menos de otras cosas?

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