CANTO RODADO
De igualdad y poder
EN un gesto inaudito, Ramón Sánchez, secretario provincial de UGT, abandona la dirección del sindicato en el congreso que se celebra el 5 noviembre, por corresponsabilidad familiar. Ha puesto por delante de su carrera sindical la infancia de una niña de dos años y el deber de compartir su crianza. Algo está cambiando, aunque no lo parezca, en una sociedad dominada durante milenios por el patriarcado que desterró a las mujeres al ámbito privado y a los hombres al ámbito público. El camino de Ramón Sánchez en la UGT ha durado cinco años y no ha sido una senda de rosas. Los primeros en ponérselo difícil fueron sus propios compañeros, aquellos que desconfiaban de que un joven de sonrisa abierta fuera capaz de poner orden en la organización provincial. Sorprendió a propios y extraños como ha sorprendido con su decisión de marcharse. Encontrar sustituto no ha sido tarea fácil, entre otras cosas, porque en la organización tienen claro que las uniones provinciales han perdido y pierden cada vez más peso en favor de la organización autonómica. Valladolid manda -aunque en UGT ha sido la perdedora en el congreso regional y Mariano Carranza ha tenido que conformarse con la dirección provincial- en la medida en que la capital de facto de Castilla y León es el eje central de todos los poderes de la autonomía, incluido el sindical. A las provincias les queda acción sindical y elecciones sindicales, es decir, trabajo, poco lustre y espaldas muy anchas para recibir golpes de abajo y de arriba.