Ni éxito, ni unidad
EL «ÉXITO», según Tony Blair, de la recién celebrada cumbre de Hampton Court es tan teórico como descriptible. Lo cierto es que, bajo el acuerdo superficial, las profundas divisiones existentes no han quedado ocultas: Jacques Chirac ha reiterado, sin gritos pero con claridad, que no aceptará recorte alguno de la PAC, ni en las inminentes negociaciones con la OMC ni en los presupuestos europeos. Schröder, que se despedía de sus colegas, no ha perdido la ocasión de decir que el modelo británico de crecimiento no sirve al Continente. Y Berlusconi ha puesto la guinda de la reunión al afirmar que el euro es culpable de que Europa haya perdido el 50% de la competitividad. Así las cosas, hablar de «éxito» y de unidad puede sonar a sarcasmo.