LA VELETA
Embarazo estatutario
EL EQUIPO de envoltorios mediáticos que con reconocida inteligencia dirige el genial Rubalcaba -es un maestro en lo suyo y lo que sueñan sus enemigos políticos es tener algo parecido en sus filas- ya tiene perfiladas las líneas de escape o al menos de limitación de daños del embrollo del Estatuto en el que están metidos por culpa de Maragall y del 'mister yes' que tenemos por presidente, ya infectado del virus monclovita de creerse el mas listo del mundo. Llegan a la Moncloa y sufren el ataque de creerse el más inteligente del planeta y tomarnos a los demás por tontos. Pues bien, el diseño de Rubalcaba es muy simple. Primero echarle la culpa al PP, que la tiene de todo. Es la pérfida y no muy democrática derecha la que está liando la pajarraca cuando ellos son, como se sabe, el diálogo y la sonrisa. Es difícil que cuele, claro, pero a base de repetirla la parroquia al menos tiene un argumento, y ese va a ser el mantra con el que convenzan a los diputados de que desgajar a Cataluña y seguir las doctrinas nacionalistas y separatistas de sus socios o compañeros de viaje, es la mejor manera de defender la unidad de España. Raro pero por ahí va el palo. Lo segundo es que el Estatut es un puntito inconstitucional, pero muy poco, un pelín sólo y reparable, por supuesto. Algo así como que está embarazado pero no mucho. Pero claro, es que en esto del embarazado la cosa no va así: o se está embarazada o no se está embarazada. No se puede estar sólo un poco embarazada. Es inconstitucional o no lo es. Es o no es. Y es. Y los socialistas son los primeros que lo saben: el Estatut está pero que muy claramente embarazado, le han hecho una barriga de miedo y no les queda otro remedio que recurrir a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, o sea al aborto, pero haciendo como que no, como que sólo es un viaje a Londres de fin de semana. Puede que logren confundir un poco. De hecho sus voceros ya se sienten mucho más rearmados y corren el campo al grito de que o amas a Carod o eres facha y que o eres un converso nacionalista o serás arrojado de la iglesia del neosocialismo. Sin embargo, la resistencia, más allá de las agradecidas posaderas que se sientan en los escaños del Parlamento, es mucha. Y hasta a sus disciplinadas señorías les surgen las miedosas dudas de lo que luego van a tener que explicar en sus pueblos y provincias, de Toledo a Asturias, de Cáceres a Granada y de Teruel a Lugo, cuando les pregunten qué coño han votado. Porque la rebelión en el PSOE no estallará al final entre los barones ni entre los cargos. Ellos saben que dónde les está hirviendo el caldero de verdad, y ahí les duele, es entre los electores. Los datos que me dieron ayer de Madrid eran para que Blanco, incluso Blanco, pensara.