EL PAISANAJE
Santa Bárbara bendita
SE LE ATRIBUYE a Martín Villa cuando era ministro del Interior y a la Guardia Civil se le iba la mano en los conflictos mineros, cosa por la que tenía que dar explicaciones con harta frecuencia en el Congreso, la frase de «cuerpo a tierra, que vienen los nuestros». Y no era para menos, porque por cada cien antidisturbios que mandaba perdía mil votos. Ahora le pasa lo mismo a Zapatero con las huelgas del carbón, sólo que los suyos son los mineros. No es la primera vez que las cuencas les plantan cara a un Gobierno socialista. Cuando el cierre de Hulleras de Sabero no, pero fue la de dios es cristo en la marcha negra de los de la MSP a Madrid para decirle cuatro cosas a Felipe González, que cambió el carbón por el gas argelino porque le caía más cerca. A la misma distancia de los mineros leoneses y asturianos debe de estar ahora el ministro cordobés de Industria, señor Montilla, gran padrino de la opa de Gas Natural a Endesa. Se recomienda a los piquetes que la próxima, cuando se acaben los petardos y vayan a comprar más, pongan la radio. Hay un anuncio impagable, según el cual el carbón fue la energía del siglo XIX, el petróleo la del XX y el gas la del XXI. Lo paga Gas Natural, para que luego se queje Mariano de la ambigüedad de este Gobierno. Respecto a los regadíos agrarios, el otro gran sector en reconversión, tal como está el gasóleo de los tractores, el mañana está más claro que el agua: la energía del futuro será otra vez el burro atado a la noria. Siempre le damos vueltas a lo mismo.