Disparates estatutarios
ES UNA REALIDAD incuestionable que el Estatuto de Autonomía de Cataluña es desmesurado e inconstitucional. También lo es que si no se gestiona debidamente, se modera y se encauza, puede provocar inestabilidad en la vida pública. Pero de ahí a los desafueros críticos que se escuchan hay un abismo. ¿Acaso nos ha atacado un virus que embota los entendimientos y nos aboca al reino del disparate? Basta con echar una mirada en derredor para ver que la realidad política y social nada tiene que ver con la gran convulsión que se nos anuncia ni con los supuestos estallidos de odio que secretamente se moverían entre bastidores según los apóstoles de la desolación. Alguien debería parar esta disolvente secreción de rencor que no proviene de Rajoy pero que Rajoy no controla.