TRIBUNA
Los templos no son nuestros
CON ESTE este escrito quiero responder al comunicado que, bajo el título «La Iglesia y el pendón del pueblo son», firmado por doña Flory Fernández Castro, presidenta de la Asociación de Vecinos Aljama de Puente Castro, figura, el jueves, día tres de noviembre, en la sección de Opinión que, bajo la denominación Tribuna, publicó el Diario de León. Parto de la premisa, válida para creyentes y no creyentes: La pasión del odio exige mil veces la energía del amor. Cuando algunos amigos y conocidos de don Maxi Castro nos enteramos, por la prensa, del injusto proceder de los manifestantes (no aludo al barrio leonés de Puente Castro, tome nota), el pasado viernes, día 29 de octubre, nos invadió esa afirmación categórica: ante el odio, ante la injusta violencia, la respuesta es mil veces la energía del amor. Porque quienes le acompañamos somos cristianos, somos Iglesia y una de nuestras gracias, valores, es ofrecernos afecto y consuelo. Para nosotros, la mejor manera de expresarlo es acompañarnos, fieles, fervorosos, con un sentimiento de unidad, en la celebración de la Eucaristía. Es así como somos Iglesia (con mayúscula). Algunas de las personas que asistimos en la iglesia de Puente Castro, a la Eucaristía presidida por don Maxi Castro, recién nombrado párroco de Puente Castro, el pasado sábado, día 29 de octubre, a las 19 horas, pertenecemos a asociaciones o movimientos eclesiales, otras no. Eso sí, todas entendemos, todas sabemos lo que es la dignidad del otro; el respeto; las manifestaciones del Amor, que pasan por la cordura, el sosiego, el diálogo, la paciencia y hasta el silencio, antes que la agresión. Y, la verbal es, a veces, tan violenta como la física. Todos los que fuimos a la Celebración Eucarística antes referida, estábamos allí porque sabemos de la buena labor pastoral de don Maxi, no sólo en su anterior parroquia sino, también, en distintos movimientos y asociaciones. Todos tenemos una relación personal con don Maxi. Asistió, también, a esta Eucaristía la presidenta de la Legión de María (debería usted interesarse por la labor social y asistencial de esta Asociación eclesial; podría conocer y captar el sentido de la generosidad y el desinterés). Su presencia estaba más que justificada. La Legión de María se asienta en distintas parroquias de la ciudad; pero, tiene sus representantes (como todo tipo de Asociación, incluida Aljama, la suya). Algún miembro de la Legión de María de Puente Castro ha firmado, sin tener representación alguna, en nombre de la Asociación «Legión de María» el manifiesto con las pretensiones sobre el antiguo templo de Puente Castro, que encabeza su colectivo. Debería usted, como persona que encabeza este grupo de protesta, como presidenta de la Asociación Aljama, haber comprobado que cada firmante otorgaba debidamente su apoyo y haber rechazado aquellas que no estaban ejerciendo una correcta representación. Entienda, pues, que tiene firmas de individuos, no de asociaciones. No de todas las que dice por lo menos. Se deberá, pues comprobar la representación de todos los firmantes para ver si adolecen sus firmas de defectos de forma. No se empeñe en ver enemigos (de sus intereses) no trate de interpretar para otras manifestaciones distintas a la suya. Eso ha hecho con la carta de nuestro obispo, don Julián, instituido por usted como su oponente. La iglesia es de la Iglesia como todos los templos. No son nuestros. Son templos de Dios. Erigidos por instituciones, por personas generosas, en todo caso por fieles generosos y con destino a la alabanza a Dios por los fieles (principio fundamental de la religiosidad). Si usted pretende adueñarse de un templo, ¡sí que tiene estrechez de miras! De sus antepasados (asiduos a misas, a rosarios y a convocatorias de sus pastores porque para ellos era una virtud la obediencia y la docilidad) las respuestas siempre estaban llenas de amor, porque su identidad partía de una cultura y una tradición religiosa cristiana en la que el Absoluto es Dios. Me duele enormemente comprobar su falta de generosidad. Manifiesta en su comunicado: «Un colectivo de personas inmigrantes tiene su iglesia ubicada desde hace casi un mes en el barrio costeada con su dinero y sus esfuerzos, nadie se ha metido con ellos». ¡Sólo faltaría! ¿Avanzamos o no hacia el respeto, la libertad y la supresión de barreras y fronteras? ¿Dónde aprende usted? Aprovecho para comunicarle que el Seminario de León es un lugar grande pero no vacío. Puede que haya pocos seminaristas; pero, allí tienen su sede distintas delegaciones; también tiene su espacio para la formación de adultos. En sus aulas se forman jóvenes, que han escogido otro camino para hacer sus reivindicaciones: el de la responsabilidad, la disciplina y el esfuerzo. Sin ruido, sin agresión. Su derecho es el de formarse para servir con cordura. En el Seminario también tienen su sede los Talleres de Restauración de la Catedral y las Aulas Municipales de Música. No dudo que usted y otros más quieren a Puente Castro. No queme sus energías en dividir, en enfrentar. Manifieste su amor a la gente de Puente Castro exponiendo a los cuatro vientos: qué es Aljama, cuántos asociados tiene, qué objetivos tiene, qué otras asociaciones tiene Puente Castro, qué población tiene Puente Castro, cuál ha sido el crecimiento urbanístico y de población que ha experimentado Puente Castro, etcétera. En la vida hay muchas dificultades, pero, con tensiones, el resto de la población se alejará. Aún más, si cabe. Nadie quiere problemas. Toda la ciudad está llena de gente necesitada, que lucha cada día por sobrevivir y su única y gran pretensión es vivir en paz y con amor. Aprenda(n) de ellos.