Diario de León
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FEDERICO ABASCAL
León

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LAS ONCE ORGANIZACIONES convocantes de la reciente manifestación anti-LOE acudieron a La Moncloa sin disimular su escepticismo. El escepticismo inicial dio paso a unas sonrisas esperanzadas y a la apertura de conversaciones entre representantes variados del mundo de la educación y el grupo parlamentario socialista. Ni se retirará del parlamento el proyecto de la LOE ni se paralizarán sus debates en comisión, que se iniciarán a partir del próximo martes. Cada una de las once organizaciones opuestas al proyecto legislativo se vio representada en La Moncloa por dos personas, y la suma arroja el resultado de veintidós. Todos expusieron sus criterios respectivos, por lo que la reunión duró más tiempo del previsto. Casi todos ellos pensaban descubrir en Zapatero la imagen oculta del demonio, tal y como representan al jefe del Gobierno algunos medios eclesiales de comunicación, pero comprobaron, y de ahí que su considerable asombro, que dialogaban con un ángel. Hay mucha política, siempre la ha habido, en el campo de la enseñanza, y ahora se apreciaría más claramente por la encendida actitud de un amplio sector de la jerarquía episcopal ante el laicismo que imparte Zapatero en sus iniciativas sociales más controvertidas. En este sentido, oír al presidente de la Concapa, Luis Carbonell, juzgar al presidente del Gobierno poco antes de entrar en La Moncloa recuerda el lenguaje y la dialéctica de Rajoy, Zaplana y Acebes, por lo despectivo de sus descalificaciones. Estamos buscando, decía Carbonell, un auténtico hombre de Estado y no el gestor de un partido político... Se inician negociaciones entre socialistas y representantes anti-LOE sin que la tramitación parlamentaria del proyecto afecta negativamente a los acuerdos que se alcancen. Por muchos artículos que se aprueben en comisión antes de los presumibles acuerdos que intenten modificar lo aprobado, siempre quedará la sesión plenaria, en la que prosperarían todas las enmiendas que dispongan de mayoría absoluta, que sería notablemente cualificada si el PP sumara sus votos. Finalizó, pues, muy bien el primer contacto del sector anti-LOE con el presidente del Gobierno, pero queda por saber, y no será posible saberlo, si la reunión de ayer pudo haberse celebrado hace meses o si algunos convocantes de la manifestación, y quienes la patrocinaban, preferían dedicarle al Gobierno la ocupación de las calles como argumento político para que se viese obligado a ceder. Pero ¿ceder en qué? La LOE sigue su curso, abierta a una negociación a la que nunca se había negado José Luis Rodríguez Zapatero.

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