TRIBUNA
La presa del molino de Canales
SOY UN ASIDUO visitante de Canales-La Magdalena y desde hace varios años paso los veranos allí, por lo que voy conociendo lo que se «cuece» en el pueblo. Este verano he seguido con detalle una polémica que se ha levantado en Canales sobre tapar una presa que da servicio tanto a los regantes como a un molino. Molino que por desidia de unos y de otros, está en la ruina y que, a juzgar por el tamaño, debió ser importante en su época. Es una pena que no haya sido reconstruido como otros muchos con ayudas de la Junta de Castilla y León. Sobre esta polémica ya he leído en el periódico algunas cartas y opiniones y yo me pregunto ¿Dónde está la oposición?, ¿qué hacen el PSOE e IU tan ecologistas que se dicen ellos? Según comentarios que he oído, votar PSOE en ese Ayuntamiento es votar PP. Con otras palabras: que no existe tal oposición y que no se sabe si están a favor o en contra de tapar esa presa. Por curiosidad he visitado la zona de la presa en cuestión y les voy a dar mi opinión particular: Creo que lo que van a hacer es una aberración mayúscula, un «atentado» contra la naturaleza. Por supuesto que hay que asfaltar el camino, pero ¡tapar esa presa...! ¿A qué mente medianamente pensante se le puede ocurrir una cosa así? ¡Ya quisiera yo poder vivir con una presa como esa al lado de mi casa! Por supuesto había que limpiarla y podar esas ramas. ¿Se imaginan la belleza de ese paraje lleno de hormigón como así se ha podido comprobar en un fotomontaje que alguien había repartido por el pueblo? Hay que verlo para creerlo. Como son varios los años que llevo viniendo a este pueblo porque me sienta bien el clima veraniego, he observado su evolución. Hay cosas bien hechas. La ampliación del puente fue un acierto, pero hay zonas bastante abandonadas. Durante mis vacaciones, en mis paseos vespertinos no hay zona del pueblo por la que no haya paseado y tengo que decir que el abandono es notable. Suciedad, abuso del hormigonado y, para colmo, con las heladas que deben caer en invierno, hay calles con toda la grava suelta. Por otro lado, las obras se terminan pero no se rematan y los escombros aparecen tirados en cualquier sitio. Siguiendo con el tema de la presa. Pongo el caso del barrio, creo que le llaman La Romería. Hace años había allí otra presa de agua y, si mal no recuerdo, con bastantes árboles. ¿Qué queda de eso? Nada. Me imagino una situación: con los incendios que hay hoy en día, tener una presa así, cerca o en medio del pueblo, eso es una bendición, pero más bendición es ver el agua clara y sin contaminar. Ahora todo es hormigón y aparcamiento de camiones. De los árboles ni uno. Parece que en este pueblo la tienen tomada con ellos. La tala de árboles a lo largo de estos últimos años ha sido muy grande. Es curioso, pero en lo dos kilómetros, más o menos, que el pueblo tiene de largo y siguiendo la carretera, en sus nuevas aceras (en algunos sitios ya repisadas y rotas) no se plantó ni un sólo árbol. Las calles de este pueblo no tienen aceras, sólo la carretera, cosa que me choca un poco. He vuelto al pueblo en el puente de la Constitución. Nuevamente me he acercado a la zona en cuestión y me he encontrado con el panorama del inicio de las obras y para ello han talado toda la vegetación que había a ambos lados de la presa. Da pena ver cómo está. Por muy bien que lo dejen (cosa que dudo a la vista de todas las obras de ese Ayuntamiento), nada puede sustituir a los árboles y a la naturaleza bien cuidada. Repito lo de líneas más atrás: ¿A qué mente medianamente pensante se le puede ocurrir una cosa así? No entiendo que para asfaltar el camino (¡que vaya cómo está!), tengan que tapar la presa. Incomprensible. Tampoco entiendo la política de ese Ayuntamiento. No se cuida nada el entorno y la situación de este pueblo es inmejorable: Sol, agua, comunicaciones, belleza... Sólo hay que asomarse al puente y ver ese maravilloso río. ¡Dios mío, un buen alcalde con un poco de imaginación, haría maravillas con esta combinación sin tener que recurrir al hormigón! Pero no, aquí parece que se cumple el refrán: «Dios le da pan a quien no tiene dientes». Es decir, se retrocede en el cuidado de la naturaleza y quieren convertirlo todo en una losa de cemento. Esto es a grandes rasgos lo que pienso de este pueblo y, en concreto, de tapar esa presa. Sé que hay vecinos que se oponen, pero mucho me temo que, ante el empecinamiento de un Ayuntamiento en llevar a cabo una obra, poco pueden hacer. Lo siento por ellos. Creo que se merecían más apoyo por parte de las personas que piensan del mismo modo y de estos partidos políticos. Observo que es un pueblo desunido y que pasa de todo. (Si a mí no me afecta... paso del asunto). Se cumple eso que cada pueblo tiene los gobernantes que se merecen. Ya que no puedo hacer nada, quiero contribuir con este texto a manifestar mi descontento a tapar los canales o presas y que al mismo tiempo sirva de aliento y apoyo a todas aquellas personas que respetan la naturaleza. También en ese pueblo que, a pesar de todo, me sigue gustando y en el que tantos veranos he pasado.