EL BALCÓN DEL PUEBLO
Otra oportunidad para León
UNA INTENSA niebla, como traje gris de pana lisa, vistió anoche a León. A pocos metros, un amigo podía ser sólo una silueta. Decidí, sin más, no alargar la mirada sobre el panorama político. Ya vendrán tardes más luminosas para profundizar en los laberintos oscuros de la política. La niebla invita a cerrar los cuarterones del balcón para mirar sólo al interior. Quisiera alcanzar la perfección, aunque sé que no es posible. La importancia del idioma español o castellano, en el que escribo, es indiscutible. Lo hemos festejado a lo largo del año conmemorando el aniversario de El Quijote. O de Cervantes. Su presencia creciente en todo el mundo está generando una demanda de estudiantes en los cuatro continentes, decenas de miles cada año, que España no está atendiendo suficientemente. Me agarro al dogal de la nostalgia y la melancolía. El catedrático de Lingüística de la Universidad de León, Bonifacio Rodríguez, muerto cuando iniciaba su magisterio, era un visionario sobre la importancia del idioma español en el mundo. Recuerdo su júbilo cuando Berasil decretó al español como segunda lengua oficial. Tomó un JB 15 años, a la salud del gobierno brasileño. Era consciente, por las particularidades de nuestro país, que el aprendizaje y la práctica más correcta de nuestro idioma debía hacerse en muy pocas de las 17 comunidades autonómas. Una de ellas, sin discusión, era Castilla y León. Fue director de los cursos de español para extranjeros durante una década en la Univesidad de León y nunca dio una vuelta de tuerca a cualquier proyecto de ampliación. Otros leoneses, como el profesor oriundo de Las Salas, ejerciente en las universidades americanas se esfuerzan cada año para hacer posible la luz de cristal de nuestra Catedral. Cada año ofrece una nueva oportunidad a León. La Junta está preparando una oferta para enseñar y practicar el idioma a miles y miles de estudiantes extranjeros cada año. El tema es de una enorme importancia y transcendencia en lo cultural, turístico y económico. Y lo es hasta el extremo de que quien se está ocupando del plan no son los consejeros de Educación ni la de Cultura, sino el de Economía, Tomás Villanueva. El plan se está preparando en colaboración con la Fundación Ortega y Gasset. Para León se baraja como sede el edificio del Seminario Mayor, a la vera de la Catedral. Digo que se me antoja el asunto como de enorme importancia. Será muy conveniente seguirlo en sus más mínimos detalles, porque las deci siones principales se tomarán en los próximos meses. Es otra oportunidad que León no debe perder. Otro gran edificio céntrico y actualmente en restauración, el Palacio de los Condes de Luna, espera destino. En el Ayuntamiento se barajan otras alternativas, como albergar la colección mesopotámica legada por Van Dick al curita sabio de la despensa de Dios; ser escaparate para la colección de fósiles acumulados durante los últimos años por paleontólogos leoneses, e incluso vitrina para el meteorito que no encuentra sitial. Serían dos magníficos destinos para dos céntricos edificios sin uso. Lo están pidiendo a gritos.