EL BALCÓN DEL PUEBLO
Pasión de calamares
NO SÉ si escoció tanto como me dicen el artículo del pasado domingo en el que analicé el conflicto actual del Partido Popular leonés. Supongo que sí. Ayer fue tema central en todos los informativos radiofónicos. Y también en las tertulias de café. Quizá es que todos los dardos se clavaron en la diana. Se pronunciaron algunos cualificados miembros populares en un ejercicio de meditada ambigüedad. Desde el presidente de la Diputación Provincial, Javier García Prieto, al concejal de Hacienda, Francisco Saurina. Los dos matizaron, sin embargo, que los tiempos los marca el partido. Nadie más. El único que volvió a romper una lanza a favor de Mario Amilivia para repetir como candidato a corregidor de León, fue el diputado nacional Juan Morano. Cree que ha sido, y es, un alcalde excelente, le parece el más cualificado para el puesto y, además, le apoya «porque me da la gana». Genuino Juan Morano. Hay quien cree que la crisis abierta dentro del Partido Popular de León se limita a un culebrón de intereses personales. La denominan algunos «pasión de calamares». Sin embargo, yo no puedo estar de acuerdo con esa minusvaloración del conflicto. La experiencia me dice que los problemas internos de los partidos políticos terminan repercutiendo en las instituciones. Y desde las instituciones, en todos los ciudadanos, que somos nosotros. Citaría innumerables ejemplos: desde las bandolerías orgánicas entre socialistas, populares o leonesistas, sin dejar al margen a Izquierda Unida, que han tenido efectos reflejos en las instituciones y en los ciudadanos. Pero lo cierto es que la actual dirección del Partido Popular leonés, con Isabel Carrasco y Eduardo Fernández en la presidencia y en la secretaría provincial, respectivamente, tiene tres frentes abiertos. Recordémoslos: 1) La disensión rotunda de Fátima López Placer y un amplio grupo de alcaldes en El Bierzo; 2) El envite de Mario Amilivia arropado por la mayoría de sus concejales; y 3) El posicionamiento de Juan Morano, que ha abandonado el núcleo duro de su partido y conserva indudables apoyos económicos y mediáticos. Es opinión generalizada que si Isabel Carrasco y Eduardo Fernándfez no estuvieran respaldados por Alfonso Fernández Mañueco, secretario regional del PP, no se atreverían por sí sólos a meterle el diente a uno sólo de los tres frentes abiertos, y mucho menos, a los tres a la vez. En todo caso, por lo menos en las bases del Partido Popular leonés se plantean las siguientes interrogaciones: ¿Qué papel van a jugar y mantener los afiliados a la hora de resolver esta crisis? ¿El PP de León es un partido de sus afiliados o van a dejarlo reducido a ser el partido de la Junta de Castilla y León, en el que a los militantes sólo les cabe decir amén a lo que decidan en Valladolid?. Según se desbroce la solución a la crisis,serán las respuestas a esos interrogantes. Y de ahí se deducirá, también, cómo nos afecta a los ciudadanos de León .