EL BALCÓN DEL PUEBLO
Ya no es tiempo de tabarra
POR FIN, oh Señor, parió la abuela. No era aquella centenaria -¿la Bella Otero, quizá?- que fascinaba a la burguesía catalana en el Paralelo. El parto distófico se produjo en La Moncloa, tras seis horas de reunión entre el presidente del Gobierno y los líderes de Convergencia i Unió, Artur Mas y Durán Lleida. Parece que habrá nuevo Estatut para Cataluña. Y que, además, será plenamente constitucional. Aunque todavía quedan meses de discusión en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados que preside Alfonso Guerra, para pulirlo y dejarlo «limpio como una patena», es seguro que las líneas fundamentales están decididas. Y que apenas se parecen en nada a la propuesta que salió del Parlament. Después de meses de tabarra y de absoluto desgaste, el desenlace tiene dos ganadores: el sufrido PSOE y la sensata CiU. Y dos perdedores: el aventurero tripartito catalán y el catastrofista Partido Popular. Pasqual Maragall y Carod-Rovira metieron frívolamente al Gobierno y a todos los españoles en un embrollo innecesario, del que se ha beneficiado CiU, pactando lo posible un minuto antes de que el PSOE dijera que el tiempo estaba agotado para llegar a un acuerdo. Convergencia i Unio se prepara así para ganar las próximas elecciones autonómicas y ser el socio parlamentario de los socialistas. Los del tripartido han quedado como responsables o culpables de la mala imagen catalana en el resto de España. Una mala imagen con importantes secuelas, incluso económicas, que llevará tiempo curar. Muchos catalanes no lo van a perdonar. Porque la pela es la pela. Ya se evalúa, por ejemplo, qué porcentaje menos de cava bebimos los españoles en las fiestas navideñas. El Partido Popular, por su parte, obcecado en predicar y desear la catástrofe, sigue fuera de la realidad. Item más: afrontará una crisis interna, en la que las discrepancias entre Ángel Acebes y Josep Piqué son el primer síntoma. Es una profecía política. El PSOE, igualmente, ha demostrado en esta adversidad que es un partido con envidiable disciplina interna, sin detrimento de la libertad de expresión y discusión que le caracteriza. Quedó rotundizado el pasado sábado en la reunión del Comité Federal, máximo órgano entre congresos. Pero hay algo todavía más palpable: Que tiene en José Luis Rodríguez Zapatero a un líder con temple, al que no le han afectado ni las dificultades ni los insultos. Y que, para esta ocasión, ha contado con un hábil y paciente negociador: «San Alfredo Pérez Rubalcaba», como le calificaron en el sanedrín socialista. Y para terminar: Debe reconocerse un hecho novedoso y esperanzador en todo este proceso. El resurgimiento de la plataforma «Ciudadanos de Cataluña», con la intención de crear un partido político de izquierdas y no nacionalista. Lo avalan Francesc Carrera, Albert Boadella, Félix de Azúa y Arcadi Espada, entre otros . La Historia, con mayúsculas, nunca se para. Y, además, pasa por encima de los que intentan hacerlo.