Sensatez canadiense
DESPUÉS de doce años en el poder, los liberales canadienses han cedido el paso a los conservadores en las elecciones del lunes. Strephen Harper, un político joven, natural de Toronto, ha capitalizado el afán de cambio que se percibía en la sociedad canadiense, acentuado por un escándalo de sobornos que hizo caer al gobierno del primer ministro saliente, Paul Martín. Los independentistas del Bloque Quebequés han perdido tres escaños y cuentan con 51, lo que indica que su opción, aunque relativamente estabilizada, no progresa. Ello da la razón a una mayoría de canadienses que argumentan que las rivalidades étnicas y territoriales son ilógicas en una sociedad tan desarrollada y culta como la de su joven país, la octava potencia del mundo, miembro del G-8 y actualmente con una situación económica envidiable.