Nación, sí; Estado, no
En todas las poblaciones y tribus del mundo hay de todo: gente buena, regular, mala, vividores, trabajadores, vagos, honestos, sinvergüenzas¿, es un componente humano común en todo el orbe. En Villafranca no vamos a ser menos y hay de todo, pero tenemos un mal tópico difícil de eliminar. Si nos fijamos, próximas a las espadañas de las iglesias (nuestro rico patrimonio cultural), se conservan varias chimeneas industriales, lo cual indica que vivían las dos entidades juntas (a Dios rogando y con el mazo dando). En su momento fue el motor del Bierzo por su comercio, sus industrias, sus acreditadas ferias y mercados (es muy apreciada la planta de sus huertas por los agricultores). La mayoría de las personas que llevamos motes (con mucho orgullo) somos hijos de zapateros, panaderos, vinateros, albañiles, carpinteros, pintores, agricultores, lavanderas, sastres, modistas, industriales, comerciantes, hospederos, camareros, matachines,... que poseían un trozo de huerta, una viña o un soto de castañ os como ayuda a un sustento escaso y la mayoría teníamos que ayudar en los trabajos desde pequeños; por tanto, señoritos había pocos, pero mandaban mucho. Y esos numerosos poetas, pintores, músicos¿, tenían que tener otra ocupación remunerada para sobrevivir. Como ejemplos (entre muchos) cito al querido Antonio Pereira y al desaparecido Norberto Beberide. Yo supongo que como buen lector del Diario de León, el señor César Gavela, seguirá con atención las noticias sobre Villafranca y anotaría las alabanzas sobre los logros cosechados y como colofón, el despegue del Polígono Industrial de Vilela, para volver a ser, no tanto el motor del Bierzo, pero sí de su zona natural, el Bierzo Oeste, que esperaba con ilusión ese desarrollo económico, vital para asentar población joven. Pero en su última visita a la villa, comprobó decepcionado que, gracias al actual equipo de gobierno socialista y de su socia, Villafranca vuelve a ser la villa dormida, lánguida, nostálgica, al servicio de los cuatro señoritos de antaño, porque así es como les gusta a éstos que están ahora en el Ayuntamiento. Como estaba virtualmente «secuestrado» por ellos, no pudo o no quiso departir con otras personas el que hubiéramos transmitido nuestra alegría, esperanza e interés para que nuestra querida villa vuelva a despertar. Por suerte, un grupo importante de personas, seguimos vivos y con mucha ilusión. M.ª Teresa Rico González (Villafranca del Bierzo). Alberto Méndez (Ponferrada).