Diario de León
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FEDERICO ABASCAL
León

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EMPIEZA un nuevo período parlamentario, y nada indica que en la clase política exista propósito de enmienda. Ayer habló en nombre del Gobierno la vicepresidenta Fernández de la Vega, y en nombre del PP expuso el argumentario popular el diputado Zaplana. Ambos se sienten vivamente preocupados por la actitud del adversario, y si esa preocupación fuera sincera, habría que echarse a temblar. Según Zaplana, una serie de «acontecimientos» formarían parte de una oferta permanente del Gobierno a ETA, de una negociación y de un pago a los terroristas. Y según Fernández de la Vega, «frente a la deriva populista» del PP, «nuestro trabajo y nuestro compromiso es informar, escuchar y convencer». Estaba reunida la vicepresidenta con el grupo parlamentario del PSOE, al que encargó la tarea de que informe a la gente del pacto sobre el Estatut entre CiU y ZP, para acabar con el tremendismo del PP y su deriva populista, digna del mejor «lerrouxismo». ¿Se acuerda alguien de Lerroux, excelente demagogo republicano? La juventud probablemente sepa más de Witiza. Zaplana no debería atacar desde la oposición la política antiterrorista de Zapatero, ya que sólo dispone de hipótesis y sospechas, y además nunca ni nadie, excepto el PP, había utilizado el terrorismo como arma arrojadiza contra el Gobierno de turno. Es posible que a los familiares de quienes han sido asesinados o mutilados por ETA se sientan de algún modo consolados/reconfortados en su dolor por todo esfuerzo político que tienda al cumplimiento íntegro de las penas impuestas. Ocurre, sin embargo, que la refundición o acumulación de las penas recaídas en el terrorista Parot, y a petición de éste, ha sido apoyada por todos los fiscales de la Sala de lo Penal, dividida en dos secciones, del Supremo, lo que no parece un asunto político que dependiera del Gobierno sino de la interpretación de la jurisprudencia elaborada en los últimos quince años por el TS. Parece lógico que al PSOE y al Gobierno les irrite la extenuante oposición del PP, pero ello no libera a los socialistas de la responsabilidad de no incurrir en incoherencias. Y la vicepresidenta se mostró particularmente incoherente al mandar a su grupo que informe sobre el pacto del Estatut para desbaratar la ofensiva de los populares. Está bien que los diputados informen de un pacto al que sólo unos iniciados conocieron desde el primer momento. Pero desde que Mas y ZP llegaron al acuerdo estatutario en seis horas largas de negociación en la Moncloa hasta ayer mismo, el Gobierno a través de sus ministros y de sus servicios de comunicación bien pudo inundar de información al país, del que se sospecha que mucho interés en enterarse no tenía.

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