Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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QUIENES PIENSAN que Eto'o exageró su indignación olvidan que hay muchas cosas, pero muchas, por encima del deporte; para empezar, la dignidad de los propios jugadores, incluso del deporte mismo. Si a usted o a mí nos llaman blancos de mierda, nos hacen sonreír.  Pero la raza negra lleva dentro de sí la herida colectiva del oprobio y del sufrimiento. No es, por tanto, una ofensa más, ni siquiera puede ser reducida a un mero ataque personal. Es ponerse del lado de los negreros y de los encapuchados de Klan. O se corta de raíz el racismo en los campos de fútbol o quedará abierta la caja de las tormentas, con resultados imprevisibles, pero inevitablemente trágicos. Deben ser los propios espectadores los primeros en denunciar las actitudes de esta clase de grupos. Un abucheo de miles de personas silencia a los energúmenos, por lo menos hasta que la policía les haga abandonar el campo. Los aficionados deben marcar sus diferencias con esas camadas. No obstante, este incidente ha de ser interpretado dentro de un estado de odio latente, que está ahí,  en nuestra sociedad. Que sea minoritario no le resta importancia, pues las mayores vilezas siempre son una imposición de los menos a los más. Recomiendo al lector que no se pierda Crash , la gran película de Paul Haggis, que nos habla de estos problemas, y de la única solución posible, que sólo puede venir de un posicionamiento diario a favor del amor y la justicia. Todo lo demás, es naufragio. No fue una anécdota lo ocurrido en la Romareda, sino la punta de un iceberg de pus y rabia. No bajemos la guardia.

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