EL BALCÓN DEL PUEBLO
Saldar deudas
ES DÍA de cenizas. Y de interiorizar las miradas. Todo invita a rebobinar los recuerdos, incluso los teológicos, quizá por aquello de «pulvis es et in pulveris reverteris». Hace unos días voceé desde este balcón la crítica al Ayuntamiento de León por querer condonar la deuda contraída con la Diputación Provincial a cambio de una licencia para edificar en el solar de Santa Nonia. Decía que la deuda superaba los tres millones de euros, una cifra escandalosa. Sin embargo, posteriormente se ha puesto sobre mi mesa de trabajo, que no es tal, sino el equinazo del bar, las cifras de la deuda real que tiene el Ayuntamiento con la Diputación Provincial. Échense las manos a la cabeza: es de 23 millones de euros. Es decir, más de 3.800 millones de las antiguas pesetas. De esos 23 millones, 12 los debe el Ayuntamiento por el tratamiento de residuos. Con 3.800 millones de las antiguas pesetas, la Diputación tiene margen para hacer los accesos a la futura estación de esquí de San Glorio y niquelar las zonas más deprimidas de la provincia, como Ancares, Fornela, Cabrera Alta y la Sobarriba, a la vera misma de la capital. En suma, que lo que el Ayuntamiento de León debe a la Diputación Provincial, impide invertir en el desarrollo de la provincia, lo cual resulta un escándalo mayúsculo. Me aseguran que el Ayuntamiento de León espera obtener 24 millones de euros por la venta de suelo donde aún mantiene sus óxidos de hierro el depósito chatarrero de Clarés. Su primera obligación con la venta de éste y otros solares es saldar la deuda con la Diputación Provincial. Con datos tan escurridizos, y a la vez tan contundentes, surgen varias preguntas. Algunas de este tenor: ¿Es sólo esta la deuda que tiene el Ayuntamiento con la Diputación Provincial? ¿Cuánto le deben otros ayuntamientos importantes de la provincia? ¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Por qué los equipos de gobierno lo han estado ocultando hasta ahora? ¿Cómo es posible que los grupos de oposición de las dos instituciones no lo hayan denunciado? ¿Es sólo incompetencia o irresponsabilidad?. Una cortina gris, como de cenizas, pone más niebla en las respuestas. Lo que está claro es que la situación afecta directamente a la reputación como gestores tanto de Mario Amilivia como del titular del Palacio los Guzmanes, Javier García Prieto. Han estado jugando alegremente con dinero de todos los leoneses destinado para otros usos distintos a los que le han dado. Si el Ayuntamiento de León no paga sus deudas a la Diputación Provincial, ¿con qué autoridad moral se las va a reclamar a los ciudadanos morosos?. Resulta imprescindible que sepamos las deudas reales que tiene el Auyuntamiento de León así commo los planes que diseña para saldarlas. E, igualmente, resulta imprescindible que se sepan las mismas cuentas, pero referidas a la Diputación Provincial. La responsabilidad de ello afecta por igual a los grupos de gobierno y a los de la oposición. Porque igualmente son responsables de la transparencia y de la exigencia de la misma a la hora de administrar dineros públicos.