BURRO AMENAZADO
La Altamira vasca
LA PILLERÍA no tiene límites y una buena prueba fue el hallazgo de las pinturas de Zubialde, en las faldas de la sierra de Gorbea, descubiertas por Serafín Ruiz, pícaro estudiante de historia, de veintinueve años, que comunicó su novedad a la Diputación Provincial de Álava. Se trataba de un tesoro de veinte figuras animales -bisontes, mamuths, caballos, cabras monteses, rinocerontes lanudos, uros, lobos y ciervos- y cuarenta y nueve símbolos y dibujos de manos, capital pictórico que se consideraba similar al de las grutas de Lascaux y Altamira, emporios del arte paleolítico. El inefable Serafín pidió 75.000 euros por delatar la localización de la cavidad, suma que la administración vasca pagó tras pedir un informe arqueológico a tres expertos de la Sociedad Aranzadi que dijeron que las pinturas eran auténticas. Después, se gastaron otros 100.000 euros en cerrar la gruta, pare evitar su deterioro. A los dos años, dos arqueólogos -Peter Ucko, de la universidad de Southampton, y Jill Cook, del Museo Británico- declararon que la obra presentaba elementos nunca vistos en cuevas prehistóricas y demandaron un nuevo análisis. En este, descubrieron, junto a las pinturas. virutas verdes de estropajos de las marcas Scotchbrite y Vileda. El escándalo, mayúsculo, ha necesitado una sentencia del Tribunal Supremo para que Serafín Ruiz, artista del estropajo y negador de la estafa, devolviese los emolumentos cobrados por desvelar la Altamira vasca. La afición al embuste no decae y cerca tenemos ejemplos palpables. El tejano Bush aireó las armas de destrucción masiva que el malvado Sadam Hussein almacenaba para destrozar Occidente; el atildado ex ministro Acebes achacó a terroristas de ETA los bombazos de islamistas en trenes de Madrid, y el facha historiador Irving niega que Hitler y los nazis ejecutasen un montón de judíos en el Holocausto. Me gustan más las pillerías cucas del Lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo y Chiquito de la Pradera.