CON VIENTO FRECO

Silenciar la voz local de la radio

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JOSÉ A: BALBOA DE PAZ
León

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CREO QUE ES por nostalgia por lo que los políticos y sindicalistas bercianos pasan estos días por los estudios de RNE en Ponferrada clamando en contra de su cierre, incluídos los representantes del partido que va a proceder al mismo. Justifican su defensa en que esta emisora local ofrece un servicio público y llega a donde no llegan otras cadenas, a las montañas y valles recónditos de nuestra intrincada geografía. No es verdad, por su edad, les puede la nostalgia de una radio que nos acompañó, con aquellos entrañables programas de noticias locales -ventanal de la ciudad- o de entretenimiento, durante los años de nuestra infancia y juventud. Hace un par de años conmemorábamos el cincuenta aniversario de aquella emisora, entonces ligada, como Cadena Azul de Radiodifusión, al Frente de Juventudes, y en cuyos micrófonos iniciaron su carrera periodistas de la talla de Luis del Olmo o el inolvidable Ignacio Linares, por no mencionar a Yolanda Ordás, Vallalfons, Suárez o Manuel Pérez Álvarez, el que hablaba desde su cuenca minera. Desde hacía algún tiempo se rumoreaba con un Plan de Saneamiento de RTVE; de hecho era una de las exigencias del gobierno para una nueva subvención. El Ente Público genera un déficit de explotación anual cercano a los 500 millones de euros, por lo que, desde hace algunos años, acumula deudas de 7.500 millones de euros. Mientras tanto, la cuota de pantalla ha ido bajando paulatinamente frente a una compentencia cada vez mayor de las cadenas privadas. Hoy RTVE es un mostruo de más de 9.000 trabajadores, de los cuales 8.033 son fijos; de ellos 6.021 pertenecen a TVE y 2.122 a RNE. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), ese holding de empresas con participación pública creado en 1996 y dependiente del ministerio de Economía, por boca de su presidente Enrique Martínez Robles anunciaba el pasado viernes que RTVE tiene un exceso de plantilla de 3.133 trabajadores. El plan de saneamiento incluye su recorte mediante prejubilaciones, bajas incentivadas y traslados. También se propone la reducción de los centros regionales de TVE, y el cierre de algunas emisiones de RNE, entre ellas Radio 4, una emisora catalana que emite en catalán; Radio 1 y Radio 5 unificarán las redacciones de sus informativos y, por lo que a nosotros nos afecta, desaparecerán la programación regional y local de éstas; solo permanecerán, probablemente durante unos años, algunos trabajadores como corresponsales locales. La de Ponferrada, con once trabajadores quedaría reducida a un par de ellos. Es evidente, que el Ente Público está sobredimensionado y que todas estas subvenciones anuales por parte del Estado son una compencia desleal respecto a las otras cadenas de radio y televisión; pero también es cierto, que RTVE es un servicio público que llega a donde aquéllas no llegan y, como servicio público, se podrían justificar algunas subvenciones que provienen de los presupuestos del Estado. La pregunta es ¿por qué no reducen el número de trabajadores en TVE y conservan las emisoras locales de RNE, que cuentan con menos trabajadores y rinden un servicio local y social más necesario? La respuesta es que el gobierno no necesita las emisoras locales, tienen éstas un aire de independencia y libertad que es preferible eliminar en lugar de controlar, cosa siempre difícil en esos niveles. Por el contrario, TVE tiene una mayor influencia social y puede ser más fácilmente manipulada por el gobierno de turno. Hoy lo hacen sin sonrojarse. TVE es un órgano de propaganda del partido que gobierna, cuya sumisión a los dictados de ese partido llegan hasta la desvergüenza, como ha ocurrido últimamente con los fotogramas de Rajoy en medio de actos de tortura en la guerra de Irak. El gobierno no necesita la radio local, para ese trabajo ya cuenta con otras emisoras sumisas y partidistas. A los trabajadores de RNE, que en realidad son funcionarios, no se les puede manipular ni acallar tan fácilmente. Esta es la clave de su cierre: el silencio.

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