Diario de León

TRIBUNA

A propósito de un viaje a Argentina

Publicado por
ALBERTO PÉREZ RUIZ
León

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He sabido por los medios de comunicación que la Diputación Provincial tiene previsto hacer un viaje oficial a Argentina para visitar a los leoneses de aquel país y en concreto para asistir al 90 aniversario de una de las sociedades que los agrupa en Buenos Aires y que al menos hace unos años se llamaba Centro Región Leonesa. Quiero desde estas páginas de Diario de León sumarme a ese homenaje transmitiendo la felicitación de quien estuvo presente en Buenos Aires en una ocasión parecida aclarando así la información que se daba de manera errónea al afirmar que por primera vez en la historia la Diputación iba a estar presente en un evento de esas características. Era el mes de junio de 1988 cuando tuve que viajar a Buenos Aires como presidente de la Fundación Sánchez Albornoz, cargo que tuve el honor de ostentar en representación de la Diputación de León que era una de las cinco entidades integrantes de esa Fundación. Se trataba de hacer entrega a la Universidad bonaerense de los libros de don Claudio que todavía permanecían en el piso que había ocupado hasta su muerte en la calle Anchorena de la capital de la república. En nuestra breve estancia de unos días en Buenos Aires, en compañía de Nicolás Sánchez Albornoz, hijo de don Claudio, y de José Manuel Pérez Prendes, director a la sazón de la Fundación, tuvimos oportunidad de trasladar los libros que llenaban la sencilla vivienda que dio albergue en sus últimos años al ilustre historiador y llevarlos a un local donde se instaló una biblioteca que ponía a disposición de los interesados todo ese interesante acervo bibliográfico. Y lógicamente aprovechamos nuestra estancia en Argentina para visitar a los numerosos leoneses que allí residían, viviendo así uno de los momentos más gratificantes de nuestro viaje. Tanto en las instalaciones de verano (solitarias en esa época invernal que allí era el mes de junio) como en el Hogar del Centro de Buenos Aires compartimos varias jornadas con muchos leoneses, algunos de los cuales más tarde nos devolverían la visita en el Palacio de los Guzmanes. Quiso la casualidad que en esos días de nuestra estancia en Buenos Aires, que se prolongó durante algo más de una semana, se diesen dos coincidencias curiosas que creo que es momento de recordar siquiera sea sucintamente: la primera es que el día 3 de julio se celebraba el 72 aniversario de la fundación del Centro Región Leonesa con una comida a la que fui invitado y a la que asistí gustoso para acompañar a más de 500 leoneses, emocionados por ver allí al máximo representante de una institución que muchos conocían y a todos les resultaba entrañable La segunda coincidencia es que en aquellos días se celebraba también la inauguración de un centro de enseñanza secundaria en una localidad de la región argentina del Chaco llamada La Leonesa, sin duda por el origen de sus primeros pobladores. A este acto estaba invitado el embajador de España a quien había saludado a raíz de mi llegada y que tuvo la deferencia de delegar en mi persona su representación. Viajé a La Leonesa para asistir a un acto que fue, si cabe, más entrañable aún que los otros que me había tocado vivir en un país que nos sorprendió a todos por su acogida entrañable, por el calor y la naturalidad con que nos trataron y con el cariño que nos demostraban por doquier con la sola tarjeta de visita que consistía en decir que éramos españoles y más todavía cuando añadíamos que íbamos con motivo del legado de don Claudio Sánchez Albornoz a quien conocían allí desde el primero hasta el último que nos encontrábamos. Decía un ilustre político, a quien siempre he admirado a pesar de nuestras diferencias ideológicas que se llama Miguel Herrero de Miñón, que uno de los principios esenciales de la democracia consiste en que cada gobierno de una institución asuma como suyo, para continuarlo, el trabajo que han hecho en ella sus anteriores responsables de cualquier color político que ellos hayan sido. Este principio tan elemental no se suele cumplir y de la triste experiencia que me ha tocado vivir en ese aspecto se podría hablar mucho más de lo que cabe razonablemente en este artículo. Pero espero que, en este caso, el principio que comentamos sí que se cumpla ya que es fácil ponerse de acuerdo en algo tan sencillo de entender como que la visita que se dispone a hacer a Argentina la institución provincial es, en algún aspecto, continuación de la que hizo en su día este humilde presidente. Estoy seguro que el cariño con que van a acoger ahora a la embajada leonesa va a ser el mismo que el que presidió la acogida que nos hicieron hace dieciocho años y que también va a ser semejante la emoción que esa acogida va a producir en los visitantes a quienes desde aquí me permito pedirles que transmitan a aquella buena gente todo el afecto de los leoneses que pasaron por allí unos días cortos en duración pero largos en el recuerdo ya que éste va a permanecer en la memoria durante toda nuestra vida.

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