Diario de León
Publicado por
FEDERICO ABASCAL
León

Creado:

Actualizado:

EN SU entrevista con Rodríguez Zapatero, Rajoy parecía sentirse forzado a respirar en dos atmósferas distintas, la de La Moncloa y la de Génova 13. Ante una circunstancia como la del alto el fuego etarra, las discrepancias políticas entre el PP y el Gobierno habían de diluirse, y se habrían diluido -en lo que a antiterrorismo respecta-, pero ello no significa que la confianza mutua renaciera súbitamente. El mismo Rodríguez Zapatero se encargó de decir que durante su entrevista con Rajoy se había dado un buen primer paso, tras «casi dos años de diferencias notables», hacia la recuperación de la confianza. Un comunicado de ETA, por trascendente que sea su contenido como es un alto el fuego permanente, no podía cortar de forma brusca el discurso antiterrorista, y antigubernamental del PP, por lo que Rajoy, sin regatear su apoyo ni el de su partido al Gobierno, explayó tras la entrevista la coherencia estratégica de los populares, apoyando el final de ETA «en la calle con nuestra movilización social y con nuestra exigencia de que el terrorismo desaparezca», y añadiendo que el PP no tiene otra referencia que «las exigencias de la democracia constitucional, de lo que han expresado los ciudadanos en las ejemplares movilizaciones sociales que se han producido y de los derechos de las víctimas...». La reiteración de estas afirmaciones, que comparte la mayoría de las fuerzas políticas, junto al rechazo a pagar a ETA un precio político por su abandono de las armas, lo que el pasado mes de mayo aprobó el Congreso sin más voto en contra que el de los escaños populares, cumple el doble objetivo de presentar al PP como el guardián de las esencias democráticas y constitucionales y de ir suavizando la evolución estratégica del partido desde las falsas imputaciones al Gobierno por haberse rendido a la banda terrorista hasta una colaboración en el proceso que se abre a un final dialogado de ETA. Como las sospechas son humanas y casi siempre normales, Rajoy quiso disipar una de las que más ancladas parecían en la dirección del PP, y preguntó a Rodríguez Zapatero si tenía algún compromiso adquirido con ETA. La respuesta negativa del presidente fue aceptada por el líder de la oposición sin necesidad de esfuerzos probatorios, lo que refleja que la recuperación de la confianza mutua no sólo se ha iniciado, sino que puede avanzar muy positivamente. Rajoy salió personalmente beneficiado de La Moncloa, en el plano político, al haber decidido el presidente que la comunicación sobre el proceso que se abre, sobre los datos que vayan surgiendo y sobre toda la información que se produzca sólo debe ser compartida entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición.

tracking