AQUÍ Y AHORA
Vuelven los kurdos
SÚBITAMENTE, el difícil expediente kurdo regresa al escenario político turco tras unos años de calma y moderación, pero lo hace en un contexto regional completamente alterado y distinto al de los días del alto el fuego de hace cinco años. Dicho alto el fuego fue roto en junio del año 2004 cuando los peshmergas (guerrilleros kurdos) interpretaron la nueva política cultural y social del gobierno turco, más tolerante con la minoría, como una mera necesidad de imagen cara a su negociación para el eventual ingreso en la Unión Europea y no garantizaba a medio plazo la excarcelación de su líder, el jefe del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, Abdula Ochalan. El ejército mató a quince peshmergas a finales de marzo y en los entierros de los caídos o en marchas de protesta se produjeron altercados graves, reprimidos por las fuerzas del orden. La tensión subió mucho cuando un vendedor ambulante murió por la explosión de una bomba el jueves en Estambul, donde este domingo murieron tres pasajeros de un autobús cuando chocó tras recibir el impacto de un cóctel molotov. El público turco expresó abiertamente su cólera contra los terroristas. Turquía ha podido digerir siempre la rebelión kurda, en cualquier nivel de intensidad. Su aparente vuelta a la agenda del gobierno es ahora, sin embargo, particularmente grave en razón del nuevo contexto regional, el estancado proceso político en Iraq, el auge de un Irán crecido y las incógnitas sobre el papel central que se da a los kurdos iraquíes.