Diario de León

EL FIlÓN

Acotaciones al cambio de Gobierno

Publicado por
ANTONIO PAPELL
León

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BAJO LA SUPERFICIE obvia de las cosas, la remodelación gubernamental se enmarca mejor conn estas siguientes acotaciones: 1. Por razones de sentido común, es incierto que Bono haya decidido retirarse de la política por cansancio o para recuperar el tiempo perdido en el ámbito de la vida privada. 2. La explicación más obvia de la retirada sería la que la atribuyese a discrepancias ideológicas. Bono -como Paco Vázquez y como Rodríguez Ibarra- se ha alineado siempre con el sector jacobino del PSOE, poco partidario de atender las reclamaciones de los nacionalismos periféricos, aunque haya discrepado en otros asuntos de los principales paladines de esta posición, los guerristas (que fueron, como es conocido, quienes le arrebataron la victoria frente a Rodríguez Zapatero en el 35º Congreso). Con todo, el proyecto estatutario que aprobó el Parlament de Cataluña ha quedado francamente desactivado y constitucionalizado, por lo que la estridencia no viene ahora a cuento. De cualquier modo, ya se advierte que Bono, poco a poco, quiere trasmitir la impresión de que ésta ha sido la causa de su defección. 3. Más bien parece que el factor decisivo de la renuncia ha sido otro: Bono ha visto frustrada su ambición de influir poderosamente sobre el Gobierno y su presidente. 4. Bono también ha visto frustrada la hipótesis de convertirse en recambio de Rodríguez Zapatero si éste no acertase en el cometido que le fue asignado en el XXXV Congreso socialista del 2000. Hoy ya es manifiesto que Zapatero está completamente afirmado al frente de su organización, de modo que incluso si perdiera las elecciones del 2008 su liderazgo no sería cuestionado. Y de cualquier modo, tras la gran renovación generacional, Bono no tiene ya seguidores en el PSOE. 5. La dimisión ha sido sobre todo un acto de coquetería política, es decir, de populismo. 6.- Es muy difícil que Bono pueda capitalizar de algún modo este gesto dimisionario, pero no es descartable que acepte a medio plazo algún ofrecimiento del PSOE, es decir, de Zapatero, quien podría utilizarlo para algún cometido concreto. Pese a la vacuidad del personaje, es conocido que sintoniza con las muchedumbres por lo que podría ser un mal enemigo para Ruiz-Gallardón o para Aguirre en Madrid. 7. Si en otro momento la defección de Bono hubiera debilitado a Zapatero, ahora ha resultado ser irrelevante políticamente y beneficiosa desde el punto de vista del objetivo gubernamental de este momento y, previsiblemente, de toda la segunda mitad de la actual legislatura: la consolidación del llamado proceso de paz. Zapatero ha medido magníficamente los tempos de la crisis y ha dispuesto habilidosamente el aparato gubernamental de la mejor forma posible para acometer el gran anhelo de la paz definitiva.

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